Con Cardiff en el horizonte

La Razón
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La lógica del fútbol es directamente proporcional a la cuadratura del círculo, es decir, un problema irresoluble, pero cargado de épica, de lírica, de música celestial o marchas militares y de expulsiones, como la de Vidal, un tipo hosco que se trabaja las tarjetas con la fe de un converso. En fútbol, el mejor no siempre gana y el que termina el primer tiempo mandón puede firmar el segundo encerrado en el cuarto de baño o sorprendido por un escape de gas en la cocina. Desperdició el Madrid un par de ocasiones claras y Lewandowski, en esa segunda parte cambiante, sacó a relucir su faceta rematadora. Y Cristiano, que empató y metió después el gol providencial (min 105) en fuera de juego y el del triunfo (min 109). También metió su gol Ramos, pero en la portería de Keylor, de ahí la prórroga, que jugó el Bayern más insulso que se recuerda con uno menos. Roto, encajó un cuarto gol de Asensio.

En vías de solucionar el Madrid su entrada en semifinales, el vecino celebraba su clasificación donde el «Brexit». Centro de Filipe Luis, cabezazo de Saúl, 0-1 del Atlético, que sin bordarlo es mejor que el Leicester, y la caldera de los «Foxes» pierde temperatura hasta que Vardy, ese estibador, vuelve a calentarla. El empate desencadenó la euforia británica y Shakespeare soñó con otra hazaña como la que protagonizó frente al Sevilla. No sonó la flauta. Ni cuando a Simeone se le lesionaron los dos laterales –Juanfran y Filipe– y el equipo perdió el sitio, pero no la concentración.

El viernes es el sorteo, a falta de un segundo milagro en el Camp Nou, dos madrileños apuntan a Cardiff.