Confianza y reconciliación

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Me he enterado con no poca sorpresa de la propuesta del socialista catalán Miquel Iceta consistente en condonar la deuda de Cataluña como una muestra de confianza y reconciliación. Ni que decir tiene que lo defendido por Iceta ha sido objeto inmediato de una lluvia de improperios. Mientras en Ciudadanos han insistido en que en vez de condonación lo que tendría que haber es una gestión como es debido, en el mismo PSOE se han puesto como Erinias señalando que la idea es totalmente inaceptable. Iceta ha pretendido entonces argumentar que Montoro ya propuso en su día condonar la deuda a Cataluña, pero apelar al ministro de Hacienda en España es cómo hacer valer la autoridad de Caifás ante los apóstoles después del viernes santo. Y, sin embargo, yo creo que Iceta tiene un punto, como dicen los norteamericanos. Por ejemplo, ¿por qué no acudir ahora mismo en masa a las oficinas bancarias exigiendo que condonen la deuda –hipotecaria o no– de sus clientes? Una persona que ya no deba un céntimo al banco no sólo adquiere un status social casi envidiable sino que además podría aspirar a endeudarse de nuevo sin que nadie le oponga la afirmación de que ya tiene suficientes deudas. ¿Acaso podría existir una mayor muestra de confianza y reconciliación? Pues ya que lo pienso sí que habría la posibilidad de que se diera. Marche España entera hacia el local más cercano de la Agencia tributaria y exija, con lágrimas si es preciso, que Hacienda le condone la deuda por mor de la confianza y la reconciliación. Es verdad que con Montoro ya nadie se cree que Hacienda somos todos y más cuando una alta funcionaria del Ministerio así lo reconoció incluso en sede judicial. Pues bien, condónese a todos las deudas con el fisco que tengan o puedan tener de aquí a fin de año y estoy convencido de que la confianza que tendrán los ciudadanos en los Montoro Boys (y girls) será imposible de superar. Eso por no hablar de la reconciliación. ¡Cuántos protagonistas de ese cincuenta y uno por ciento de casos en que Hacienda pierde pleiteando con el contribuyente no estarán dispuestos a perdonar el haber sido víctimas de una actuación bochornosa y contra derecho, de tener que pagar abogados, de que les embargaran bienes injustamente! ¿Cabría mayor reconciliación? ¡Pues venga! ¡A condonar la deuda de todos!