Diez deseos para Navidad

Como todavía los políticos no han gravado con un impuesto los deseos de los ciudadanos, la columna de este lunes, antevíspera de Navidad, la voy a dedicar a buenos deseos. Primero, que el Gobierno baje el IVA a las actividades culturales, para que muchos más españoles puedan disfrutar del buen teatro y del buen cine y, así, que la cultura mejore la vida espiritual de todos. Segundo, que el Niño Dios traiga trabajo para muchos en 2014 y que los cristianos no nos avergoncemos de nuestra fe. Tercero, que la sociedad española se libere de políticos y sindicalistas corruptos y que todo aquel que se haya enriquecido ilícitamente, y a costa del esfuerzo y las carencias de los españoles, devuelva hasta el último céntimo. Cuarto, que se supriman todos y cada uno de los privilegios de que goza la casta política (tarjetas de crédito, taxis, comidas subvencionadas, pensiones que no se equiparan a las del resto de los ciudadanos...) y que con el ahorro producido se aumenten las becas y la aportación a I+D+i. Quinto, que los españoles hagamos algo más a la vez que lo de la Puerta del Sol; por ejemplo, sentirnos orgullosos de nuestro país. Sexto, que nos parezcamos a Alemania y los dos grandes partidos nacionales se pongan a trabajar juntos por el empleo, la Sanidad, la Educación y la Justicia. Séptimo, que el Colegio Union Chrétienne de Saint Chaumond no cambie nunca y que se prohíba por ley su desaparición y la jubilación de Madame Ayrault. Octavo, que todos los alumnos que en España se encuentran en el último curso de Bachillerato puedan estudiar la carrera que elijan y en la universidad que escojan. Noveno, que no nos olvidemos de la familia y de nuestros amigos, que siguen siendo el mejor tesoro de nuestra existencia. Y décimo, que se cumplan, queridos lectores, sus mejores y más íntimos deseos y que lo podamos contar en el diario LA RAZÓN, al que Dios guarde muchos años.