El centro y la gran coalición

Los (y las) ex presidentes españoles no se resignan nunca, menos aún a intervenir en la política interior. Por eso, seguramente, Felipe González ha declarado en La Sexta que no ve con malos ojos una coalición entre el Partido Popular y el PSOE «si el país lo necesita».

Más que intervenir en la política nacional, lo que ha hecho González ha sido intervenir en la política socialista, y así han sido interpretadas sus declaraciones. Los políticos, menos aún uno de la talla de González, suelen hablar poco de coalición antes de unas elecciones. Se deduce que la campaña del PSOE, o su candidata, o su secretario general, o las propuestas programáticas, o todo a la vez, no resultan del agrado del ex presidente. No es de extrañar. Felipe González tuvo la genialidad de levantar una posición política de centro mientras hacía imposible que surgiera cualquier partido de centro derecha con el que establecer un diálogo, algo en lo que la derecha de los años 80 colaboró con entusiasmo. Desde entonces, el PSOE ha sido incapaz de recuperar el centro, ya sea real o ficticio. Felipe González constata ese fracaso.

Al mismo tiempo, González sugiere que el Partido Popular se encontraría en una situación similar, como si hubiera perdido el centro de la misma manera que el PSOE. No es así, sin embargo, y la posición política del PP no es simétrica a aquella en la que se encuentran los socialistas. A diferencia de estos, el PP ha acabado ocupando el eje mismo del centro. El PP no tiene que inventarse una posición centrista ni volver al centro. El PP es el centro y su problema reside en articular un discurso y una posición que le permitan diferenciarse sin poner en peligro esa posición estratégica central a la que le obliga, tanto como el beneficio propio, el mantenimiento del régimen democrático.

Felipe González no ha perdido su capacidad para hacer sugerencias políticas maquiavélicas, digámoslo así. El PP tiene, efectivamente, todo el interés del mundo en que el PSOE vuelva al centro, pero no porque se encuentre debilitado en la posición actual, sino porque una posición centrista, en política, requiere que haya alternancia, algo que no ocurre en la actualidad. El PP podrá –y deberá– hacer todo lo que esté en su mano para facilitar los grandes pactos, incluida, si llega el caso, una gran coalición. Antes será necesario que el PSOE esté dispuesto a gobernar para España, para toda España y no sólo para los colegas de la izquierda.