El «Plan B»

La Razón
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Asegura el ministro del Interior que Mariano Rajoy tiene un «Plan B», guardado bajo siete llaves, por si el Rey, como es de esperar, le encarga formar Gobierno y fracasa en el intento. Tan convencido parece estar de este inicial fracaso en el Congreso de los Diputados, que no está haciendo aparentemente nada para buscar apoyos y hasta presume de tener mucho tiempo libre, incluso para verse con el nuevo presidente de la Generalidad catalana. O sea, en estos tiempos de frenesí político, en los que su contrincante del PSOE se mueve a calzón quitado, el gallego permanece inmutable porque guarda en el cajón un misterioso «Plan B». Según esto, la evidente pérdida de la iniciativa política en un momento clave de la vida nacional no es fruto del desánimo o la desidia, sino que obedece a una táctica perfectamente trazada a la espera de que el activo y ambicioso Pedro Sánchez –que estaba muerto y ahora se ha vuelto loco, según gentes de su partido– acabe devorado por los suyos. Eso de mantenerse a la expectativa, sin mover un dedo, a Rajoy le ha dado hasta ahora buenos resultados. El hecho es que acostumbra a ganar así todos los pulsos. Pero ahora lo tienen rodeado.

¿Cuál puede ser ese «Plan B» que hay que guardar tan en secreto? Desde luego, no puede ser la salida obvia de la repetición de las elecciones, que no encierra ningún misterio. ¿Pues cuál? Conociendo la trayectoria pública de Mariano Rajoy, sus propuestas y actuaciones acostumbran a ser machaconamente previsibles. Nunca hay sorpresas. Sería la primera vez. No le conocen los que han especulado con su espantada, dejando que el Rey encargara a Sánchez que fuera el primero en intentar la investidura, aunque la jugada, con sólo sugerirla, haya bastado para poner nerviosos a los negociadores de Ferraz y al propio candidato porque les pillaba con el culo al aire y la parva tendida, sin cerrar los tratos con Podemos, y con los barones alborotados. El «Plan B» ha de tener que ver con las ofertas que haga el dirigente popular en su discurso del Congreso con vistas a la gran coalición. De proyectos, de reformas y de personas. ¿Hasta anunciar que para lograr este gran objetivo nacional él mismo estaría dispuesto a hacerse a un lado si eso facilita un Gobierno sólido y fiable, sin Podemos ni separatistas? Pudiera ser.