El turno de Agroseguro

Harán bien los responsables del Ministerio de Agricultura, comenzando por la ministra, Isabel García Tejerina, y especialmente el subsecretario, Jaime Haddad, y el titular de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (Enesa), en preocuparse por los efectos de la sequía y de las altas temperaturas en una buena parte del campo español.

Muchas parcelas de cereales, especialmente de las dos Castillas, no van a llegar a cosecharse, mientras que en Valencia y Murcia se han visto afectados los frutales, sobre todo los cítricos y los almendros. Puede extrañar que se hable de sequía después de lo que ha llovido el pasado invierno. Pero esas precipitaciones, aunque han contribuido a llenar los embalses, por lo que no habrá problemas en regadío, no han caído por igual en todas las zonas. Así, por ejemplo, en la vertiente mediterránea las lluvias han sido más bien escasas. Además, el momento más adecuado para que llueva es el otoño y la primavera, algo que no ha sucedido.

Cada día que pasa sin que caiga agua se multiplican los daños, que, en bastantes casos, son ya irreversibles. Llega el momento de que actúen los de Agroseguro, el monopolio con el que hay asegurar, sí o también, los cultivos y producciones ganaderas, en el caso de los que hayan suscrito las pólizas. Pero, como sus responsables, encabezados por el presidente Ignacio Machetti, Juan Sáez, el vicepresidente en nombre de Mapfre, e Inmaculada Poveda, directora general, no son de fiar y siempre encuentran alguna excusa en la letra pequeña o grande para aplicar las normas en su beneficio, bueno será que desde el Ministerio de Agricultura, que se gasta más de 200 millones de euros en subvencionar las pólizas, se ocupen de vigilar la actuación de Agroseguro para que sea eso y no ejerza de «agroinseguro».