Es la política, estúpidos

Es la política lo que está fallando. Mientras Rajoy y su partido llevan dos años y medio aferrados al discurso de economía, economía, economía, que tanto me recuerda a aquel programa, programa, programa, del Julio Anguita que se entendía mejor con Aznar que con Felipe, los socialistas han jugado a aprendices de brujo y les ha estallado su propia demagogia en las narices. La entrada en las instituciones, de momento las europeas, de los antisistema es la consecuencia directa de la falta de política de la derecha y del coqueteo continuo de los socialistas con una extrema izquierda más aficionada a tirar piedras que a tener ideas y a la que se ha alimentado de manera irresponsable desde el poder mediático y la inacción del poder político. Inacción, o algo mucho peor, como es aceptar el chantaje de la quema de contenedores, de la ocupación de edificios, o agresiones intolerables a la Policía y el destrozo de eso que se ha dado en llamar mobiliario urbano. Ejemplos como la bajada de pantalones del alcalde popular de Burgos por el boulevard del barrio de Gamonal, o el ídem de lienzo de Xavier Trias, el alcalde independentista sobrevenido de Barcelona con el caso Can Vies no hacen otra cosa que darle alas a quienes han hecho de la violencia verbal y física su camino para llegar a pisar moqueta. Sólo con propuestas creíbles para la ciudadanía se puede frenar al populismo, afirmó hace un par de semanas el primer ministro italiano, Matteo Renzi, que está demostrando tener mucho más calado político que su antecesor y correligionario, Letta. Propuestas creíbles y, por lo tanto, con posibilidad de ilusionar es lo que los ciudadanos españoles llevan años echando de menos ya que el PSOE se ha olvidado de los valores de la socialdemocracia y el PP se ha convertido en un partido de tecnócratas incapaz de conectar con los anhelos del ciudadano de a pie. Lo que propone Renzi es el abandono de la burocracia, que no es otra cosa que la falsificación de la política. La política, estúpidos.