Exoplanetas y la ilusión colectiva

La Razón
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Unas pocas semanas atrás la NASA anunció el descubrimiento de un pequeño sistema solar no muy alejado del nuestro que cuenta con una pequeña estrella enana roja alrededor de la cual giran siete planetas similares al nuestro. Dicha estrella tiene un tamaño equivalente al 12% del tamaño del Sol que conocemos y un 8% de su masa. Sin embargo, los planetas tienen un tamaño y una densidad semejante a la Tierra, y algunos podrían tener agua líquida en la superficie pues el calor que produce esa estrella no es suficiente para evaporarla, pero sí para evitar que se congele, y ya sabemos desde Tales de Mileto que el agua es vida y que sin ella no podemos subsistir. La energía que reciben de la misma es igual a la que reciben del Sol Venus, Marte y la Tierra.

La importancia de la noticia no está en el hecho de encontrar un nuevo sistema solar, sino en el hecho de que éste está a una distancia que permite estudiarlo con mayor precisión desde aquí gracias a la nueva generación de telescopios espaciales, y en que sus atmósferas son muy favorables a que pueda albergar vida equivalente a la nuestra.

La preocupación del hombre por todo lo que pueda existir fuera del espacio conocido es una constante que tiene que ver con el avance de las ciencias, de las tecnologías, de la capacidad de investigación, de la mejora del conocimiento presente y pasado, de la multitud de fenómenos inexplicables a día de hoy producidos a lo largo de la historia, y con la imaginación de muchas personas que han tenido la capacidad de adelantarse mucho a su tiempo y anticipar avances inexplicables e incomprensibles para la época en que les tocó vivir. Sorprende en este último caso la precisión con la que definieron esos adelantos y la extraordinaria similitud de éstos con los que luego hemos ido conociendo.

Lo mismo ha ocurrido con todo lo relativo al espacio, a la conquista del mismo, a la presencia de vida exterior, a su posible llegada a nuestro planeta, a las guerras futuras entre distintas civilizaciones una vez que consigamos conquistarlo, etc.

Siempre me ha llamado la atención este fenómeno, y siempre me ha quedado la duda de si, como se ha publicado y escrito en muchas ocasiones, no hay algo y alguien que va muy por delante de los acontecimientos que vivimos y decidiendo cuando, como y donde se concreten los mismos. Y si en ocasiones eso se produce a destiempo, no impidiendo que se produzcan hechos perjudiciales para la humanidad, o retrasando por el contrario avances muy beneficiosos para ella.

Cuales quieran que sean la causas y sus razones, este anuncio es un paso hacia adelante en la esperanza de la humanidad de encontrar una «salida» a los problemas que, –reiteradamente nos cuentan–, amenazan gravemente a nuestro planeta y a la vida en el mismo: el calentamiento, el deshielo, el agotamiento de materias primas, la falta de agua, la superpoblación, la guerra nuclear, química o bacteriológica, etc. La distancia para llegar hasta allí sigue siendo muy larga, pero la esperanza y la ilusión en proyectos que nos puedan unir a todos en un gran objetivo son los que hacen falta hoy en un mundo en el que las preocupaciones, los problemas, las necesidades y los conflictos son constantes, y el futuro incierto. Ojalá tengamos cada día más noticias como ésta y proyectos que nos unan para mejorar la actualidad.