Miguel Ors

Fe contra ilusión

L19 50 años

21 de junio de 1964. Aquel día, aquel mes, aquel año, la Selección de España de fútbol ganó su primera Copa de Europa contra la Unión Soviética. Su primer gran galardón. Hace de ello la friolerilla de medio siglo.

–Y parece que fue ayer– suspira Raúl Cancio.

Para celebrar la efeméride, Ángel María Villar, corazón amical y agradecido, ha reunido en almuerzo deliciosamente nostálgico a los supervivientes de «la tercera adolescencia» (D'Ors).

–Cuántas canas blancas, cuántas calvas.

Hablaron algunos futbolistas. Rivilla se congratuló de ser español (aplausos). Calleja contó que para aprobar Derecho Civil (Parte General) del «hueso de taba» de Federico Castro –lo sufrí yo también– hubo de irse a Salamanca. A Iríbar le cantaron «Iríbar es cojonudo, como Iríbar ninguno». Luis Suárez, «El Arquitecto», en definición de Di Stéfano. Un nieto de Carlos Lapetra ponderó como virtud de su abuelo «que no corría, que hacía correr el balón». Para Marcelino, autor del gol de la victoria (2-1), «los porteros nacen para amargar a los delanteros».

–Héroes y mitos, que subrayó Ángel María Villar en su evocadora intervención.

Entre los comensales, periodistas también de «la tercera adolescencia»: José Ángel de la Casa, Julián García Candau, Joaquín Ramos, Joaquín Díaz Palacios, Vicente Merino, mi entrañable Raúl Cancio (el mejor fotógrafo de fútbol de toda la historia del fútbol) y los «benjamines» Matallana y Jesús Álvarez, entre otros.

Le deseo suerte en Brasil a Del Bosque, también «tercera adolescencia».

–La necesitaré, como siempre. La suerte es un componente del fútbol.

M20 Gaita

De pronto le entraron las prisas a Messi. «Yo, papá –le expuso más o menos a su afortunado progenitor y agente–, no debo demorar la firma. Quiero jugar el Mundial con la cabeza despejada, sin la gaita del contrato por firmar». Y deprisa, deprisa, en horas, se ha firmado el contrato. «El mejor contrato del mundo, para el mejor jugador del mundo. ¡Muchos más de los 20 millones al año que publicáis en los periódicos con la suma, naturalmente, de las generosas variables. Sociológicamente, había que hacer lo que se ha hecho, si bien a veces lo sociológicamente correcto no es ni mucho menos lo económicamente deseable». Ato cosas, cifras y flecos intuidos y digo a mi informante: «¿Por cuánto puede salir Messi al Barça en un año de bienes y títulos?». Silba: «Sesenta millones», medita. Pienso: casi la mitad del presupuesto del Atlético.

«CR7», a todo esto, ¿qué rumia sobre la suerte sociológica y económica de Messi?

M21 Bragado

Un periodista le preguntó a Julio Camba que a qué escritor español admiraba más. Su contestación: «Hay escritores muy superiores a mí, pero yo a quien más admiro es a mí». El currículum de Luis Enrique es todavía de licenciado (Barça B, Roma y Celta), pero la verdad es que tampoco es ya un «brote verde». Rehusó con gracia la comparación con Guardiola o Mourinho en su conferencia de prensa. Es consciente de dónde se ha metido, pero la impresión que transmite es la de un Enrique «Sin Miedo». Como el vestuario del Barça es un nido de egos y convivir con egos sin fricciones es una de las cosas más difíciles en el mundo del fútbol, aclaró: «Como entrenador, nunca he tenido problemas con las diferentes personalidades de los jugadores». Seguro de sí mismo. Su lema: «Todos juntos somos más fuertes». O sea: resuelve los conflictos de convivencia sin sutilezas.

V23 Favoritos

Por lo que escucho, leo y veo, la verdadera atracción de este fin de semana es la final de la Copa de Europa.

–¿Y usted a quién va a votar?

–Yo voy a «botar» al Atlético de Madrid.

Si gana el Madrid, cada jugador cobrará 400.000 euros.

–¡Qué barbaridad!

Si el vencedor es el Atlético, los jugadores se repartirán 4.700.000 euros.

–¡Tampoco está mal!

El Atlético es la fe. Coinciden muchos analistas. «Es un equipo de fe» (Schuster, Ancelotti y Martino). «Da a la fe lo que es de la fe». Es lo que hace, partido a partido, el Atlético de ese hombre en el que todos tienen fe, o sea, Simeone.

El Real Madrid es la ilusión. La ilusión de la Décima Copa de Europa. «Vamos a jugar con toda la ilusión del mundo para darle esa alegría al presidente». Así piensan y se expresan los jugadores de Carlo Ancelotti. La fe contra la ilusión: ésta es la final que vamos a ver.