Giménez por Morata

La Razón
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Andan el Madrid y el Atlético pendientes de que caiga sobre ellos el mazo de la FIFA –con un organismo con más trampas que una película de indios, recurrir al manido «peso de la ley» es sacrilegio–. En enero les comunicó que, por infringir la normativa sobre traspasos de futbolistas menores de 18 años, tenían terminantemente prohibido fichar en los mercados del verano de 2016, o sea éste que discurre entre calores sofocantes y escalofríos inesperados, y del invierno de 2017. Pero fichan, o cuando menos negocian sin agobios, pacientes, como si la guerra no fuera con ellos y sin mirar al Barça, que purgó por idénticos pecados. Casualidad o no, se precipitó con Vidal y Arda, durante unos meses varados, y fracasó.

El Atleti ha adquirido a Gaitán, Vrsaljko, Diogo Jota y casi a Schiappacasse, en tanto que Manquillo, Óliver y Bastón esperan la partida en el andén. Las gallinas que entran por las que salen. Pero el antojo es Diego Costa, muy del gusto de Antonio Conte, aunque ni la fuerza que hace el delantero para escapar del Chelsea facilita la operación. Hay un periodo de maduración que el Atlético no altera confiado en que la pieza caiga por su propio peso. Tantea otras opciones, más para despistar que para ejecutar: Gameiro, Bacca, Lucas Pérez y... Morata.

En este capítulo interviene el Madrid, que también busca presa con jerarquía. Al «9» de la Selección le han subido el sueldo de 2,5 a 6 millones netos con la bendición de Zidane, que se ha fijado en el central rojiblanco José María Giménez. Morata convence en el Calderón; a Cerezo, no. El precio de uno y otro ronda los 60 millones. ¿Habrá cambio de cromos? Mientras el nudo de la FIFA no termine de cerrarse, cosas veredes.