Incoherencia de Mas

La historia se repite. Las amenazas catalanas tuvieron siempre efectos económicos desde la restauración democrática. Mucho furor independentista, grandes proclamas –«sin España viviríamos mejor»– pero, a la hora de la verdad, el orgullo se evapora y, ayer el conseller de Economía del Govern, Andreu Mas-Colell, pidió 9.073 millones de euros con cargo al FLA para cubrir los vencimientos de deuda y el límite del déficit.

Es conocida popularmente la frase «la pela es la pela». Es la solución a sus males. Por más pronunciamientos soberanistas y apostasías de lo español, no hay orgullo nacional (catalán) alguno para recurrir a las arcas nacionales (las de rojo y gualda) y reclamar los recursos del erario. Eso sí, sin renunciar a un solo postulado nacionalista y con la pretensión de no ser auditados sobre cómo gastar. Mientras el resto de comunidades estamos escudriñadas por la Hacienda de Montoro, los institutos para la exportación deben adscribirse a las redes de García-Margallo, Mas se niega a renunciar a las embajadas o a ser tratado como los demás.

Al pensar sobre la incoherencia de Artur Mas, he recordado una de las frases elegidas como de las más incoherentes. Fue Rumsfeld cuando era secretario de Defensa: «Las informaciones que dicen que algo no ha pasado siempre me resultan interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos. También hay cosas desconocidas conocidas, es decir, que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos».

Si alguien relevante es capaz de coordinar esta frase, ¿por qué Mas no puede hacer lo que quiera? Así es la vida.