La izquierda en llamas

Lo que ha explosionado no es el bipartidismo, sino la galaxia de la izquierda, que arde en llamas como un amasijo de cometas a las Puertas de Tannhäuser. Ha bastado la aparición fulgurante de una estrella en rumbo de colisión para causar la desintegración de la nave socialista. El PP acusa un problema coyuntural grave, el de movilizar a sus propios y enfadados votantes, pero ha logrado mantener el territorio a salvo de incursiones hostiles a derecha e izquierda. El PSOE, por el contrario, ha sufrido graves daños estructurales al tiempo que los cachorros de la indignación, llegada la hora de matar al padre, le riñen la hegemonía moral de la izquierda. La meteórica irrupción de Pablo Iglesias, qué sarcasmo de los astros, ha desnudado la indigencia ideológica de unos dirigentes socialistas que, mientras contemplaban arrobados el eclipse de Sol, los acampados les escribían el epitafio. No es a la derecha a la que erosionan las «mareas» blancas o verdes ni los que «Rodean el Congreso» ni las «marchas de la dignidad», sino a un PSOE esclerótico que, incapaz de liderar el descontento con inteligencia, se aferra a las superticiones de la progresía. En cuanto a Rajoy, aunque no le convenga tocar la lira ante el esplendor del incendio, lo cierto es que sus perspectivas no pintan nada mal: el asalto al PP desde la derecha ha fracasado; quienes le hostigan desde el centro izquierda, lejos de inquietarle, aparecen agriamente divididos; y su adversario natural, el PSOE, tardará varios años en reponerse de la catástrofe. A nada que la economía repunte con fuerza, que los contribuyentes paguen menos impuestos, que la unidad de España cruja en Cataluña y que el PP conserve la centralidad, Rajoy tiene muchas posibilidades de repetir victoria en las generales del próximo año.