Las CC AA en el exterior

Tiene razón el Gobierno en el propósito de disminuir el gasto de las comunidades autónomas a todos los niveles, y especialmente en la proliferación de institutos, embajadas, ONG y demás inventos que podían y deberían ser cubiertos desde el Ministerio de Asuntos Exteriores. A la vez, sin embargo, esta prioridad de García-Margallo debería acompañarse de una reflexión no sólo de los servicios de su departamento, sino también de otros sobre los vacíos que han encontrados las empresas no tan relevantes como las grandes sobradamente conocidas pero cuyo mercado está en el exterior, y que no se han visto adecuadamente asistidas por nuestras legaciones, una circunstancia que han experimentado en sus carnes algunas sociedades mercantiles de la Comunidad Valenciana, tierra que genera tradicionalmente gran caudal en el comercio exterior.

Por tanto, conviene diferenciar entre las que han buscado cubrir flancos suficientemente evidenciados para servir al desarrollo de las empresas y de la propia región, y las derivadas de aventuras costosísimas de los gobiernos autonómicos para loor propio y como oficinas de colocación de favoritos. Posiblemente convenga en el actual escenario, y no sólo por razones económicas, la unificación de asistencias por austeridad y por política. Ello, no obstante, no debe afectar a la eficacia, porque nuestros empresarios se presentan en un duro campo de batalla, donde la competencia internacional es feroz, y más en aquellos mercados emergentes que son la salida para la mayoría de los países del mundo occidental. El Gobierno no debe olvidar que, por poner un ejemplo, el traslado de los Institutos Valencianos de la Exportación a las embajadas ha causado cierta preocupación en las firmas debido a algunas experiencias vividas... vamos a dejarlo en manifiestamente mejorables. Así es la vida.