Levantar la voz

Todo aquel que haya estado enfermo o que haya convivido con alguien que lo estuviera ha llegado a la conclusión de que la salud esa algo demasiado importante para dejarlo en manos de los políticos, en especial, de algunos de ellos. Dicho esto, es cierto que nuestra Sanidad pública es la envidia, no solo de Europa, sino de muchos otros países del mundo, incluyendo Latinoamérica y el propio Estados Unidos. Ayer mismo, me emocionó leer a Leila Guerriero en su columna reconociendo que en su país, Argentina, la hepatitis C y su tratamiento ni siquiera es tema de debate. Por eso es tan importante que sigamos levantando la voz. No es normal y provoca todo menos envidia que dependiendo de la comunidad autónoma en la que estés, puedas o no acceder a un medicamento, o directamente puedas o no salvar la vida. Es una auténtica barbaridad y ahora que algunos se muestran tan partidarios de cambiar la constitución quizá convendría antes asegurarse de que ésta se cumple, sobre todo en puntos fundamentales como el que arbitra el principio de igualdad. Y en tema sanitario, como en muchos otros aspectos, no todos somos iguales. No se trata de recordar los casos de personas que han muerto o que no han llegado a tiempo de recibir el tratamiento prescrito porque la ambulancia le ha dejado en la linde municipal argumentando que hasta ahí le marca su ley autónoma, obviando la principal, la estatal. Y ponte tú a razonar con el susodicho o hacer loas al sentido común o a su percepción humanitaria. Ojalá que la promesa del gobierno no quede en papel mojado y que los medicamentos, en este caso y en todos, lleguen donde y cuando deben, que para algo los pagamos entre todos.