Los arrogantes están equivocados

No se prodiga mucho el presidente de la Generalitat en entrevistas. Y menos en los medios que considera hostiles por ser españoles, según el procaz lenguaje de su departamento de comunicación, expresado a través de unos correos electrónicos que no tienen desperdicio. Lo hizo en TV3. Como anunciamos en LA RAZÓN, la entrevista se centró en el tema único, la transición nacional, quedando relegados a simples convidados de piedra temas «tan menores e irrelevantes» como el paro, los presupuestos de la Generalitat, la corrupción, los recortes o los impuestos. La primera pregunta sobre el paro llegó a la hora de la entrevista.

En un desangelado plató improvisado en el Palau de la Generalitat, el presidente catalán se puso manos a la obra. Desveló que como persona iba a votar por la independencia, como si eso fuera noticia. Sólo faltaría que a estas alturas de esta tragicomedia sorprendiera con lo contrario. Se enredó con la pregunta y no pudo determinar con qué fórmulas matemáticas se contarán los resultados para aplicar las consecuencias políticas. Con un irresponsable «se decidirá en su momento» salió por la puerta de atrás del jardín en el que se ha metido. O sea, dejó claro que hay una consulta, dos preguntas y, al menos, tres interpretaciones. Si la número dos de Esquerra Republicana, Marta Rovira, interviene en el debate las interpretaciones pueden llegar a la docena, no tengan duda.

El presidente catalán abrió la puerta a las negociaciones con Rajoy aunque su talante es más que cuestionable cuando afirma que la postura del Gobierno de España no es democrática. Flaco favor se hace a una hipotética negociación cuando a la contraparte «la pones a caer de un burro» y la descalificas. So pena, que la supuesta negociación sólo sea una cortina de humo para autojustificar sus planes. Para rizar el rizo, Mas anunció reuniones secretas con Rajoy. La cuestión es que si son secretas, las reuniones no suelen anunciarse.

Por último, en un alarde de arrogancia se adjudicó la paternidad de la pregunta. Se adjudicó el papel protagonista en su propia película. Debería leer el presidente a David Hume, un filósofo escocés ya que tantas veces se refiere a Escocia. Hume decía que «los hombres más arrogantes son los que generalmente están equivocados, otorgan toda la pasión a sus puntos de vista sin una apropiada reflexión». Quizás ha llegado la hora de la reflexión y poner en un cajón la propaganda.