Mas nos toma por idiotas

Artur Mas la ha clavado. Después de finalizar la cumbre contra la corrupción en Cataluña, el presidente ha encontrado la solución. Ha visto la luz. Ha decidido tomar cartas en el asunto y ha hecho la gran afirmación del día: «Debe salir todo el pus». Para añadir: y luego «desinfectar». En 20 días nos aportará más datos, pero han de saber que en Cataluña después de esto ya no existirá la corrupción. Me asalta una pregunta. ¿Mas nos toma a todos los catalanes por idiotas? Si quiere acabar con la corrupción que empiece por su casa. La mierda llega a los tobillos.

Quizás debería hablar con Jordi Pujol i Soley. Bajo sus gobiernos dimitieron dos consejeros de Obras Públicas por escándalos urbanísticos. Bajo sus gobiernos, Ferrovial pagó comisiones –del 4%– que fueron a parar a CDC, según el auto del juez del «caso del Palau de la Música». Un caso, por cierto, que avanza con una lentitud extravagante y los autores del robo, confesos, siguen en la calle. Para ahondar en la cuestión, el presidente Mas quizás debería hablar con «Daniel». El tal «Daniel» se encargaba de cobrar las comisiones de Millet y de Montull. El tal «Daniel» fue tesorero de Convergència Democràtica de Catalunya. El tal «Daniel» está imputado en el «caso Palau». El tal «Daniel» no era desconocido para Mas. De hecho, en el congreso que le encumbró a la sucesión de Jordi Pujol i Soley, Mas nombró a dedo al tal «Daniel» –potestad que tiene el presidente de CDC– como miembro de la ejecutiva.

De paso, el presidente quizás debería consultarse a sí mismo. Porque todo lo del «caso Palau» pasaba cuando él era presidente de CDC o Conseller en Cap del Gobierno de Jordi Pujol i Soley. Una vez entonado el «mea culpa», Mas quizás también debería preguntar qué actuaciones han hecho Oriol Pujol y sus amigos, tanto los empresarios como los miembros del partido ya imputados en el «caso ITV». Y si quiere rizar el rizo, debería tener una sentada con el conjunto de la familia Pujol. Le podrían poner al día de chanchullos, regulaciones fiscales, coches de lujo y chollazos.

Después de todo esto, si quiere, que vuelva a convocar una cumbre anticorrupción. De momento, que no tome a los catalanes por idiotas. Que deje de envolverse la bandera. Que deje el efecto gaseosa. Una vez abierta pierde toda la fuerza.