Mercado y libertad

Creo que a más mercado, más libertad. Unos seguidores de mi cuenta en Twitter (@rodriguezbraun) objetaron: ¿el Chile de Pinochet era más libre que Holanda? ¿Es Hong Kong más libre que España, como asegura el Índice de Libertad Económica? La respuesta debe considerar que la libertad no es un bloque uniforme, con lo que puede haber libertad en un ámbito, por ejemplo el comercio, y no en otros, como la opinión o la expresión. Un régimen autoritario puede reprimir la Prensa libre, como en tiempos de Franco, y simultáneamente proteger la propiedad privada, o la libertad de fumar o ir a los toros, que nuestra democracia vulneró más tarde. Pero no estoy seguro de que esos matices refuten la tesis inicial, salvo que se pruebe que la libertad económica puede aumentar de manera persistente sin que ello tenga un impacto positivo en las demás libertades: parece que la libertad económica, y la prosperidad que acarrea, pueden desembocar en reivindicaciones de libertad política. Sin embargo, estas ideas también son matizables: por ejemplo, las conquistas democráticas pueden y suelen venir acompañadas de subidas de impuestos y prohibiciones varias. Quizá lo que podamos afirmar sin duda es algo que rara vez subrayan los críticos del mercado libre, y es la tesis inversa: sin mercado, cuando no hay ninguna libertad económica, cuando no hay propiedad privada ni contratos voluntarios, entonces, la libertad política es inconcebible.