No relajarse

La Razón
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Vuelvo la mirada de nuevo, sobre el cáncer. Ahora que ya hemos aprendido a convivir con la enfermedad, a nombrarla, a tenerle el miedo justo, a saber que la prevención la puede matar antes de aparecer y a estar seguros de que la lucha contra ella puede llevar más veces a la victoria que a la derrota, conviene no relajarse. Es imprescindible considerar que cuando uno cree que mejor monta a caballo y galopa sin reservas es cuando más se cae... Estamos aquí, hemos llegado. Pero ahora conviene que no olvidemos que el enemigo sigue al acecho. Y para ello, nada mejor que ser precavidos, no tomarse a broma la importancia de la dieta y no olvidar las revisiones ni los buenos hábitos; pero, además, insistir en lo que nos ha traído a este punto de fortaleza: la investigación. Sin ella, aún andaríamos aterrados y seríamos incapaces de plantarle cara al cáncer. En los últimos tiempos ha habido hallazgos científicos extraordinarios que han potenciado su tratamiento y su curación, sobre todo en su diagnóstico precoz; pero es que queremos más: queremos erradicarlo, convertirlo, como mucho, en un mal crónico con el que se pueda convivir, ser capaces de actuar contra él, incluso cuando llegamos tarde y, en definitiva, reducir la posibilidad de que invada nuestro universo. Por eso es preciso que todos aceptemos el compromiso y contribuyamos con nuestros buenos deseos y con nuestros apoyos de todo tipo, incluido el económico, a la investigación de la enfermedad. Sólo a través de ella conseguiremos no ganar a Goliat como lo hizo David, sino ponernos a la altura del gigante e incluso achicarlo a tamaño de bolsillo, para poder derribarlo sin esfuerzo.