«Nos la vamos a pegar todos»

410 días después de ser elegido en el congreso de Sevilla, Rubalcaba se ha visto obligado a mover pieza. No le quedaba otro remedio. Cual jugador de dominó mueve las fichas en la mesa. El problema es que le quedan pocas fichas. A unas encuestas catastróficas y a las derrotas electorales se han sumado conflictos, el fiasco del debate sobre el estado de la nación y errores con mayúscula.

El proyecto que encabezó hace 410 días –que dejó fuera a quién no quisiera comulgar con ruedas de molino– no funciona. Ni se espera que funcione a tenor del aire enrarecido que se respira en agrupaciones y federaciones socialistas. En el ranking del desasosiego sube como la espuma la sensación de que «con Rubalcaba nos la vamos a pegar todos». «La dirección está en estado de coma» apunta un dirigente que añade con pesar «estamos ante la improvisación diaria».

Rubalcaba sabe que el PSOE está falto de alternativa, lastrado por su inanición, ausente de la oposición política y desconectado de la calle. Consciente de su falta de liderazgo y con escaso margen de maniobra ha recurrido a su estrategia preferida: ganar tiempo. La ejecutiva socialista ha puesto en escena el penúltimo regate corto. Refuerza el grupo parlamentario y el papel de Elena Valenciano –a la que algunos sitúan en la carrera sucesoria– como responsable de estrategia y coordinación. Desde la Ejecutiva se dice que es un movimiento de calado. Los más escépticos lo dudan. «Qué tendrá que ver el caso de Ponferrada con los cambios en el grupo parlamentario» se preguntan dirigentes territoriales que no dudan en afirmar que «el PSOE está en un estado desastroso». Del cabreo de los socialistas leoneses, ni una palabra en la Ejecutiva. Del cese de Óscar López, tampoco. «Cómo se puede hablar de reforzar la ejecutiva si el secretario de organización está tocado y hundido», se pregunta un dirigente que no duda en autocalificarse de «estupefacto».

De hecho, Rubalcaba se ha referido a los últimos desaguisados como «incidentes» y algunos ya se preguntan cual será el nuevo regate corto de una ejecutiva desorientada. El secretario general ha hablado de la hoja de ruta pero nadie sabe cuál es. Sobre el conflicto con el PSC nada nuevo. Rubalcaba está preocupado por la relación entre España y Cataluña pero solo ha buscado lugares comunes. El suflé sigue subiendo. «Con Rubalcaba, nos la vamos a pegar todos».