Política

Pilar Ferrer

Nula credibilidad

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Si quedaban dudas sobre las andanzas de Luis Bárcenas, cuya altivez chulesca es comentada por los propios compañeros de celda, llega la Interpol y anuncia que un juzgado de Uruguay está investigando al inquilino de Soto del Real por crimen organizado. Era lo que faltaba para dudar del antiguo gerente del PP, anclado en una serie de papeles fácilmente desmontables, aireados por altavoces mediáticos de claros intereses y sumido en una conjura de irresponsables objetivos. Las pesquisas uruguayas sobre blanqueo de dinero en sociedades vinculadas al ex tesorero revelan un nuevo episodio en su fulgurante fortuna amasada, muy mal justificada entre contradicciones y embustes.

Circulan por los foros políticos toda clase de rumores acerca de la «trama Bárcenas», sus protagonistas informativos y jurídicos, junto a los silencios de algunos nombres que sí trabajaron con el presunto delincuente, pero a los que él ha salvado de acusaciones. Los dardos apuntan a Rajoy y su equipo, en un nítido intento de desestabilizar al Gobierno. Craso error, porque es precisamente estabilidad lo que el Ejecutivo exhibe. Lo ha dicho el presidente ante sus colegas europeos, con su legítima victoria electoral, y lo enfatiza la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Nada ni nadie revocará el calendario de reformas. Impasible al ademán, Rajoy sigue su camino.

Cuenta uno de los empresarios que almorzaron hace días en Moncloa que el presidente tiene buena información y bien calados a los enemigos. Pero su táctica es flemática, porque nada pone más nervioso al adversario que no provocar nervios en el personaje a batir. Cada día que pasa, todo este batiburrillo de papeles, mensajes y «pendrives» en manos de un periódico, antes que en la mesa del juez, se hace más endeble. Ha sido Duran Lleida quien lo ha dicho sin rodeos: entre Bárcenas y Rajoy, se cree al presidente. Éste tiene solvencia. El preso de Soto del Real, nula credibilidad.