Oportunidad amarilla

Rajoy ha iniciado su gira asiática. ¿Y que se le ha perdido al presidente entre los de ojos rasgados? Los datos del sector exterior reflejan que la crisis nos ha enseñado que el futuro está fuera. Pero todavía tenemos que convencernos de la importancia del eje Asia-Pacífico. Europa al final del XIX representaba el 33 por ciento del PIB mundial, ahora es ya sólo el 20 por ciento y su protagonismo sigue disminuyendo. El mapa del mundo ha cambiado y ya no gira en torno al eje que atraviesa las Azores sino el que va de Japón a Australia. China e India son las dos grandes potencias de la región. China corre el riesgo de hacerse vieja antes que rica y las dificultades que sufre su economía en los últimos meses abren un gran interrogante. India, con una población mucho más joven puede ganarle en muchos aspectos al gigante comunista. El conjunto de Asia va a acumular un 60 por ciento del crecimiento del PIB del mundo. Parece que el mejor puente para que España llegase a esa zona serían los países que forman parte de la Alianza del Pacífico, a los que habría que sumar Brasil. Un excelente terreno de juego para nuestras pymes siempre que ganaran algo más de peso. En Japón nuestras empresas lo tienen complicado. Se trata de un mercado muy saturado. Por eso es tan decisivo el Año de España en Japón que comienza en el mes de octubre. Conviene no repetir los errores que se han cometido en iniciativas similares. Además, hay que tener en cuenta que en otros países cercanos ha aparecido una población con alta capacidad de consumo que está interesada en bienes y servicios. Allí tenemos buena imagen. Conocen y consideran a nuestras empresas de energía, de telecomunicaciones, financieras o las que se dedican a las infraestructuras.

La tempura se parece mucho al pescado frito de Andalucía y el sake no es tan diferente al orujo. La oportunidad es amarilla.