Otro asalto ¡y van...!

Amillones de españoles nos gustaría que se promoviera una encuesta con dos preguntas. Una, sobre si preferimos que nuestras fronteras sean salvaguardadas por las Fuerzas de Seguridad del Estado y no sea la puerta de entrada para quien quiera. La otra, si los agentes de la Policía deben estar pasivos ante los violentos y sus desmanes en las manifestaciones. La respuesta mayoritaria debería ser la vía por la que los políticos estarían obligados a conducirse. Eso es democracia.

Ayer, otra vez, ¡van sabe Dios cuántas!, unos 800 inmigrantes subsaharianos, divididos en dos grupos y utilizando toda clase de tretas, intentaron saltar la valla fronteriza de la ciudad autónoma de Melilla. Gracias a la labor de la Guardia Civil, la mayoría de ellos no consiguió su propósito.

Veremos cómo reaccionan esas organizaciones políticas, y no políticas, las cuales también son beneficiarias de la seguridad que les ofrecen precisamente quienes tanto denigran.

Otra pregunta que me transmitía ayer mi amigo Rogelio: ¿Por qué los que intentaban saltar la valla gritaban «España, libertad, libertad» y no «Cuba, libertad, libertad?». Lo digo por aquellos que atacan constantemente a la Policía y a la Guardia Civil –el actor Willy Toledo, por ejemplo– que anteponen la democracia y la libertad de la Perla del Caribe a la de nuestro país.

Quiero expresar mi apoyo a los guardias civiles que trabajan en las fronteras, a los demás también, y a los policías que tan injusta y ferozmente fueron apedreados y hubieran sido linchados, si hubieran podido ésos que tan acertadamente nombró el maestro Carlos Herrera como «... toda esta excrecencia de la sociedad española...».

Ha llegado el momento de que los pacíficos ciudadanos, la inmensa mayoría de los españoles, expresemos nuestras convicciones y que, al menos, los de referencia no puedan contar, como los conductores temerarios, con la prudencia de la casi totalidad de todos nosotros. Así es la vida.