Política

Problemas para Iglesias

Un nuevo frente se ha abierto contra Podemos. Esta vez, desde su admirada Venezuela, desde la que un partido de la oposición al Gobierno chavista de Maduro y, por tanto, de credibilidad democrática para el mundo desarrollado, ha exigido la aclaración de las transferencias y pagos desde aquel país con dinero público a los dirigentes del partido de Pablo Iglesias. Ha pedido transparencia sobre el origen de esas percepciones que Juan Carlos Monedero, uno de los implicados en ese trasiego financiero, se niega a desvelar. La denuncia es un nuevo traspiés y una piedra más en ese vía crucis que se ha configurado en el caminar del nuevo comunismo radical español. Podemos creía que lo tenía todo controlado y que sus similitudes con la «casta» no serían tenidas en cuenta. Iglesias y sus cuates confiaban en que la confusión ideológica y la ambigüedad constituirían suficiente frente para obtener el perdón de quienes los siguen.

Pero la poca fiabilidad en torno a Monedero con sus cuentas de origen desconocido y las vulneraciones fiscales, sobre Íñigo Errejón con sus becas difíciles de creer o respecto a Iglesias con sus presuntas percepciones «black», podrían hacer tambalear lo que más cuidan: la conexión emocional con sus seguidores. Sin esto, su navegación entraría en aguas turbulentas. Podemos ha sentido el hierro de sus actos –ahí está su silencio– y de sus conductas iguales a las de a quienes critican, pero se resiste a sacrificar a uno de los suyos. ¿Por qué? A lo mejor tienen demasiados muertos, léase en sentido figurado, en sus armarios. Así es la vida.