¿Qué empleo público?

El aterrador dato de la EPA, y lo que te rondaré morena después de que ni Rajoy se haya permitido ofrecer ni una brizna de optimismo, se achaca a la caída del empleo público. Por primera vez desde Recaredo, el contribuyente neto español soporta menos sueldos de los que pagaba el año anterior. Lo que, en las calles pueden comprobarlo, ha multiplicado las algaradas protagonizadas por médicos, bomberos, policías, profesores, funcionarios a través de su sindicato sectorial... todos los gremios con la mayoría de sus miembros adscritos a la Administración. Hablamos de gente con plaza ganada o con expectativa de ganarla, los auténticos perjudicados, porque el ejército de militantes, simpatizantes y allegados de los partidos graciosamente colocados de manera digital (a dedo, se entiende) callan como suripantas. Cuando son ellos quienes gravan las finanzas públicas, el verdadero lastre de nuestra economía. Nadie facilita datos fiables, pero se cifra en no menos de 700.000 el número de enchufados por los diferentes gobiernos: empresas públicas, asesorías, consejos reguladores, organismos de toda índole a veces cuadruplicados, mancomunidades, diputaciones, fundaciones... toda una red de colocación de la que en Andalucía se benefician no menos de sesenta mil trincones, tirando por lo bajo. ¿Han escuchado alguna protesta del denominado «personal laboral» de la Junta? Ni media, pues saben a quién le deben la manduca y es de pésima educación morder la mano que te da de comer (muy ecuánime y ajustado al momento del sector el contrato-programa mediante el que seguimos financiando Canal Sur).