Sánchez se lo trabaja

La Razón
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Mientras los militantes que le votaron intentan descifrar en cada una de las frases y los gestos de Pedro Sánchez cuándo, en cumplimiento de su principal y única promesa durante la campaña de primarias, va a obligar a Rajoy a sacar el cepillo de dientes de la Moncloa ya sea vía moción de censura o provocando un adelanto electoral, resulta que una persona del partido que le conoce desde los años de instituto revela que en realidad Pedro está muy cómodo como está, con despacho, sueldo y cargo, y que su intención es quedarse así hasta 2019, no vaya a ser que la volvamos a fastidiar y tengamos que regresar al polvo del camino.

Si esto es cierto, su ronda de contactos con Pablo, al que no traga pero al que necesita si quiere gobernar, y con Albert, al que no nada pero al que mejor tener controlado porque le quita votos por la derecha de la izquierda, sólo habría sido una visita de cortesía; la foto necesaria para que su primera imagen tras el triunfo interno no fuera la de su soledad en la tribuna de invitados del Congreso el día del aniversario de las primeras elecciones. No sabemos cuánto tardarán los que le han devuelto el despacho en preguntarle por su promesa, ni siquiera si se lo reclamarán, pero para tranquilidad de los que creen que Sánchez maquina día y noche para desalojar a este Gobierno cuanto antes, que sepan que si algo ha aprendido en estos 9 meses es que en la calle hace un frío que pela y que más vale ser cabeza de oposición que desecho de tienta en tu propio partido. Si mi fuente tiene razón, Sánchez trabaja intensamente, no para poner a Rajoy en la puerta de La Moncloa, sino para evitar que un nuevo descalabro le coloque otra vez en el felpudo de Ferraz.