Santiago Abascal: ¿Quién teme sus propuestas?

Sin corbata y «abrochao» Abascal ha soltado su ristra de recetas básicas para la España que se «caga en tó» en los chats y en las barras. Le han dejado que se moviera porque nadie quería sufrir una cornada. Se ha presentado a pecho descubierto sin pelos al aire y con alguno en la lengua porque las dos horas de tele las quería aprovechar para lo suyo. De saque se ha autoproclamado la única alternativa al «consenso progre» y a partir de ahí a por las autonomías. Sin la gracia de Vizcaíno Casas, ha acusado a la organización territorial de ser responsable de las desigualdades sociales hasta ese apocalíptico: «autonomías o pensiones». Ha caldeado el debate contra la exhumación de Franco, la ilegalización de partidos, contra la inmigración subvencionada, lo que llama «ideología de género», el señalamiento de menores como delincuentes etc y nadie le ha tosido. Ha proclamado que la «calidad democrática» es él y dos huevos duros. Cuando Sánchez ha pedido a Casado y Rivera que censuraran a VOX han salido por Torras y Otegis... y Abascal sonreía. Han saltado las costuras de la mueca cuando se ha enzarzado con Pablo Iglesias.

Vox no es un partido para indecisos aunque en las encuestas algunos de sus votantes esté en el «no sabe no contesta».