¡Vaya tripartito!

Me asalta la duda. ¿Estamos ante un movimiento de salvación o en la deriva hacia el precipicio? Dudo a qué carta quedarme ante el movimiento PSOE-UGT-CCOO ¡Vaya tripartito! ¿Tratan de componer un Gobierno paralelo de salvación nacional –sin pasar por las urnas– o de reconducirnos al desastre como hicieron en la legislatura de Zapatero?.

Lo digo sin acritud, porque me parece perfecto y aconsejable que los dos sindicatos mayoritarios y el principal partido de la oposición se reúnan y contribuyan a sacar adelante España. Faltaría más. Es positivo para el Gobierno y para todos. Soy más partidario del «dialoga que algo aprenderás» que del «pinochetiano» talibán de que «el diálogo es un juego de los comunistas. A mí no me interesa».

Sin embargo, vistas las declaraciones tras la «cumbre» de ayer entre Rubalcaba, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, me asalta el temor sobre los objetivos de la misma. Por la apariencia, da la impresión de tratarse más de una conjura (de eso están doctorados, los tres) que de arrimar el hombro y de ayudar a salir de la crisis. Eso sí, se olvidan de la ruina a la que nos condujo esa misma coalición entre finales de 2007 y 2011. Recordemos cuando se atribuía a Méndez la vicepresidencia económica del Gobierno socialista. Aquellas recetas llevaron al país al fracaso.

Las cualidades democráticas del trío, que las tiene, les obligan a respetar el resultado de las urnas, analizar sus errores y coadyuvar a la gobernación de la nación presentando alternativas serias y, sobre todo, evitando la algarada callejera que tan graves perjuicios causa a la imagen y a la confianza en España. A nada que se detuvieran a pensar, estoy convencido de que se impondría aquello de «tranquilos, no os alborotéis, os llegará la oportunidad electoral». Así es la vida.