Vísperas catalanas

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Los ánimos están encendidos. Asistimos a una movilización del electorado sin precedentes, lo que dificulta la predicción del resultado. Los abstencionistas habituales acuden esta vez a las urnas. Hay candidatos prófugos o en la cárcel. La Generalitat está intervenida. El «proceso» hacia la independencia ha fracasado, pero sus impulsores no han desistido. Nunca unas elecciones en una comunidad autónoma habían suscitado tanta atención dentro y fuera de España. Se vota con el cuchillo entre los dientes. Y se ve lejana la reconciliación entre las «dos Cataluñas». Constitucionalistas frente a independentistas, ese será el primer dato del escrutinio. Los analistas se agarrarán esta noche a la pregunta: ¿Cuál de los dos bandos ha ganado en votos y en escaños? De eso dependerá que siga o no el desbarajuste, que tanto daño ha causado. Los hombres de negocios esperan los resultados con impaciencia para volver si hay garantías o para levantar el ala definitivamente. La Iglesia y la burguesía catalanas harían bien en aprovechar para reflexionar sobre el radical enfrentamiento, hacer penitencia y, si es posible, propósito de enmienda.

Hay otras consecuencias políticas más secundarias, pero que no dejan de tener interés. Se suscita el reajuste de las fuerzas de la derecha con el notable despunte previsto de Cs y el anunciado –ya veremos– fracaso del PP, a pesar de haber llevado Rajoy las riendas de la vuelta de Cataluña a la normalidad constitucional. Es el que ha hecho casi todo el gasto. Nunca la prudente y valerosa acción de un estadista sería tan mal recompensada. Hubo un tiempo en que en altos despachos se pensó en el Cs de Rivera como la marca del PP en Cataluña. A mí me lo dio casi por seguro un destacado exministro de Aznar. Pero estas elecciones pueden desbaratar definitivamente el ambicioso plan. También el papel del PSC de Iceta al día siguiente de las elecciones levantará, como de costumbre, dolores de cabeza en el PSOE. No tiene fácil su conciliadora voluntad de puente. La vuelta al «tripartito» con Esquerra y los «comunes» de Colau–Iglesias–salida no descartable levantaría pasiones enfrentadas en las agrupaciones socialistas. De momento, estos comicios catalanes confirmarán, según parece, que los socialistas afianzarán, frente a los decadentes podemitas, su hegemonía en la izquierda. Pero éstos son asuntos secundarios ante el reto del futuro de Cataluña en España, que, en gran manera, se ventila hoy.