Yo, Leonor

Pues nada, aquí estamos con el lío de los diez años de casados. Que si hay que hacer unas fotos, que si no las hacemos, que si vamos al cine y ya está, que si el aniversario es que es un jueves y los jueves salen los casaos pero sin las mujeres, que si es una horterada, que si tiramos la casa por la ventana, que ni hablar. Y así llevamos varias semanas que estoy hasta la goma de la coleta del temita. Ya ves tú, qué les costaría a ellos hacerse un álbum, eh, como los primos de Dinamarca, que les ha quedado estupendamente. Ella, la tita Mary, subiendo una escalera con taconazo y el primo Fede sin llorar ni nada. Pues no. Que si hay que dar sensación de trabajo sin descanso, que qué va a pensar la gente si estamos de tontunas. Yo creo, al loro, que vamos a acabar los cuatro en uno de esos restaurantes baratos a los que vamos siempre. De esos de fritanga, de esos que sales con el menú en el vestido. De freidora sin haberle pasado un estropajo, Vds ya me entienden. Que yo ya he dicho que prefiero acudir siempre a un sitio donde nos saquen una pasta, de esos con aparca en la puerta y dentro una señora que te guarda el abrigo. Pues que no. Oigan, es que ni me llevan a los toros ni nada, que me suben a la sierra a andar como si no hubiera un mañana. Como si yo hubiera dicho alguna vez que me gustara el campo. Senderismos a mí, já, si yo lo que quiero es comprar con tarjeta. Diez años ya. Qué harta estoy del amor, de verdá.