Opinión

El Ejército, como ejemplo

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En sólo un lustro, el presupuesto de las Fuerzas Armadas españolas se ha visto reducido en más de un 30 por ciento, pasando de los 8.494 millones de euros del ejercicio de 2008, a los 5.937 millones previstos en los Presupuestos Generales de 2013. Sin embargo, esta carencia, debida a la larga y profunda crisis económica, no ha mermado el desempeño de nuestros militares en las múltiples misiones que tienen encomendadas. Las dificultades presupuestarias se han suplido con más esfuerzo, inteligencia y sacrificio. Este comportamiento ejemplar de una de las instituciones del Estado que despiertan más admiración entre los españoles, fue puesto ayer de relieve por el Rey, durante los actos de celebración de la tradicional Pascua Militar. Su Majestad no quiso ocultar las dificultades del momento e, incluso, alertó de que la crisis es una seria amenaza para la seguridad nacional, por lo que pidió a los militares y a la Guardia Civil que priorizaran el esfuerzo para garantizar una disuasión verosímil en defensa de los intereses de España. No nos cabe duda de que así se hará, pese a los numerosos compromisos que deben enfrentar nuestros ejércitos en este año que comienza. En primer lugar, presenta un difícil desafío logístico y de seguridad el proceso de repatriación del contingente desplegado en Afganistán, donde los talibanes dan pruebas diarias de su voluntad de seguir combatiendo; pero también el repliegue de las unidades que participan en la misión de interposición en el Líbano, expuesto al contagio de la crisis siria. Y, además, se abre otro frente complejo y potencialmente peligroso, la intervención internacional en el avispero del norte de Mali, actualmente en poder de las bandas islamistas, en la que España se ha comprometido a participar en tareas de encuadramiento e instrucción de las tropas locales. Por supuesto, nada de esto arredra a unos profesionales que, como escribía en LA RAZÓN el almirante general Fernando García Sánchez, jefe de Estado Mayor de la Defensa, se han propuesto, y lo están consiguiendo, ser más eficaces en el combate y más eficientes en la gestión de los recursos financieros. Es, a la postre, el factor humano el que marca la diferencia, y en nuestras Fuerzas Armadas éste siempre se ha revelado de una alta calidad moral y técnica, que se refleja en el hecho de que nuestros soldados no han tenido una sola tacha a lo largo de más de dos décadas de participación en misiones internacionales. Algo de que lo, desafortunadamente, no pueden presumir otros ejércitos de nuestro entorno. Ese espíritu de esfuerzo, sacrificio y buen hacer es el que destaca el Rey y el que, en estas pasadas Navidades, puso de ejemplo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para todos los españoles.