Opinión

El PP aguanta la crisis

La Razón
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Con demasiada facilidad se ha vaticinado el fin del bipartidismo en el sistema político español. Se han confundido las consecuencias de la crisis económica, que sin duda ha afectado por igual a las dos grandes formaciones, con una crisis que supondría el desmantelamiento del «régimen del 78» con la irrupción de nuevas formaciones que eclipsarían a las clásicas. Sin embargo, nuestro sistema electoral no es comparable al de países que propician abiertamente el bipartidismo, además de que PP y PSOE disponen de una base de voto estable. Según el sondeo del CIS del mes de abril, el partido que ha gestionado la peor crisis económica que ha sufrido nuestro país volvería a ganar las elecciones. Sin duda, el desgaste del PP ha sido importante desde su llegada a La Moncloa en noviembre de 2011, con unos resultados históricos (rozó los once millones de votantes) por la urgencia de poner en marcha un plan de reformas que frenara la deuda y nos volviera a situar en los mercados. Estos objetivos se han alcanzado, aunque el coste no ha sido menor. No obstante, el PP volvería a ganar las elecciones generales con el 25,6% de los votos. El reto de los populares no es fácil, pero su ambición política debe ser la que le exige su electorado, si quiere seguir conservando su fidelidad en un momento en el que la volatilidad del voto es una de las características del escenario político, con oscilaciones que, por lo menos sobre el papel, no aseguran la mayoría absoluta y obligan a poner en marcha nuevas políticas de pactos. Un dato reseñable: Rajoy, según el CIS, empieza a recuperar posiciones en la valoración del electorado. El PSOE sería la segunda fuerza, con el 24,3%, lo que supone una leve mejoría frente anteriores sondeos, pero sin remontar el gran descalabro sufrido en 2011 que, con el 28,76%, le situó en su nivel más bajo, que todavía no ha superado. Sin embargo, además de no haber rentabilizado el desgaste sufrido por el PP, tampoco les ha ayudado en nada sus pronósticos sobre la crisis. Por otra parte, Podemos, que en el anterior sondeo del CIS se situaba en segundo lugar, ha descendido hasta el tercer puesto con la pérdida de siete puntos, lo que le sitúa en el 16,5%. Se confirma de esta manera la caída del partido de Pablo Iglesias y la vuelta de sus votantes al PSOE. Su más inmediato perseguidor es Ciudadanos –con el 13,8%– que, como Podemos, se sitúa ahora en un voto de castigo y mucha indefinición ideológica. La fragmentación del voto, sobre todo en la izquierda, con candidaturas locales o hechas a medida de luchas de poder intestinas, no augura mucho futuro a IU. Ejemplo de esa inestabilidad del voto es la desaparición de UPyD, un partido con vocación de bisagra que ha sido fagocitado por Ciudadanos, nefasto futuro que la formación de Albert Rivera tampoco debería olvidar.