Opinión

Gratitud a un gran hombre

La Razón
La RazónLa Razón

El mundo de la cultura, la empresa y la política se dio cita ayer en el tanatorio de Sant Gervasi de Barcelona para despedir al presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara Bosch, fallecido el pasado sábado a la edad de 68 años. En pocas ocasiones habrán podido recoger los periodistas tantos y tan variados elogios a la trayectoria de una figura que, si bien se consideraba un editor a la vieja usanza –lo único de lo que blasonaba–, ha dejado huella en todas las personas con las que se relacionó a lo largo de una vida fecunda, tanto en lo personal como en lo profesional. El sentido pésame de Sus Majestades Don Felipe y Doña Letizia, el telegrama del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, refiriéndose a su trayectoria como «una de las más eminentes contribuciones de nuestra sociedad civil al fortalecimiento de la democracia»; las expresiones de reconocimiento procedentes de representantes del diverso espectro ideológico español, de muchos políticos que ya no están en activo y de los que hoy llevan el peso de la conducción del país, nos hablan de la influencia que tuvo en la vida pública un hombre que siempre fue de ideas muy claras, que defendió en todo momento, incluso cuando las pasiones nublaban el raciocinio de los más, pero que fue ejemplo de diálogo, alejado de partidismos estériles y muy consciente del valor de los acuerdos. Pero, ayer, también, se destacó al hombre de empresa, al emprendedor valiente y con visión de futuro. Fueron, precisamente, otros grandes representantes del empresariado español, que experimentan en carne propia las dificultades de sacar adelante sus proyectos, quienes hicieron el elogio del compañero que se ha ido, de uno de los empresarios, en palabras del presidente de Repsol, Antonio Bufrau, «más inteligentes que he conocido»; que, como recordaba Josep Lluis Bonet, presidente de Freixenet, «había sabido añadir mucho valor a este país», y que, como decía Isidro Fainé, presidente de Caixabank, al acudir a la capilla ardiente, cada día se preguntaba «cómo puedo hacer las cosas un poco mejor». Creador de una de las grandes multinacionales españolas de la comunicación – el Grupo Planeta está entre los ocho primeros grupos editoriales del mundo occidental–, propietario del segundo mayor grupo editorial de Francia, referencia mundial, en suma, de la edición en castellano, la noticia del fallecimiento de José Manuel Lara trascendió nuestras fronteras. Los grandes periódico galos «Le Monde» y «Le Figaro», la Prensa iberoaméricana y los principales diarios británicos reflejaron su figura, destacando su liderazgo en las nuevas tecnologías de la información pero, fundamentalmente, su amor por la cultura y su faceta de gran editor de libros, como a él le gustaba decir.