Rajoy, garantía de firmeza frente al separatismo

La Razón
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El balance del curso político que hizo ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dejó dos conclusiones importantes. La primera, que la economía española ha recuperado el nivel de crecimiento de antes de la crisis y la segunda, que frente al escollo más inmediato para la estabilidad social y política de la nación, como es el desafío separatista de la Generalitat de Cataluña, el Estado dispone de los instrumentos adecuados para salvarlo y, lo que es más importante, de la voluntad de aplicarlos en defensa de la legalidad democrática. Mariano Rajoy es, en efecto, garantía de firmeza frente a un problema planteado desde la voluntad de ruptura del marco constitucional por parte de unos representantes institucionales, obligados a cumplir y a hacer cumplir la Ley, pero embarcados en una huida hacia adelante. Firmeza que, sin embargo, no significa ausencia de diálogo ni falta de compromiso negociador. Es evidente, una vez descontado el fracaso del programa nacionalista catalán el próximo 1 de octubre, que la reconducción de la situación exigirá voluntad de diálogo a todas las partes para conseguir esa vuelta a la mesura, la moderación y el sentido común que reclamaba ayer el jefe del Ejecutivo. Pero, por supuesto, desde la convicción de que son innegociables la ruptura de España, el ejercicio de la Ley y el respeto a la soberanía de todos los ciudadanos.