Rubalcaba se equivoca

La Razón
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El secretario general del PSOE pidió ayer, por segunda vez en seis meses, la dimisión del presidente del Gobierno y anunció que su partido rompía todas las relaciones con el PP, lo que implica «no hablar, pactar ni acordar» nada con él. Rubalcaba está sobreactuando y sorprende que otorgue tanta credibilidad a Bárcenas, que está en la cárcel. La errática estrategia del líder del PSOE y sus incoherencias, junto a la incapacidad de mostrar una oposición seria y responsable, le pasarán factura en las urnas. Hoy, el PSOE es un partido sin estrategia nacional y sometido a los intereses territoriales de un PSC instalado en el nacionalismo. En este contexto, el giro radical escenificado ayer por Rubalcaba persigue desviar la atención de su crisis interna y sumarse a la ofensiva de la izquierda antisistema contra Rajoy, apoyándose en el chantaje del antiguo gerente. El líder socialista es muy libre de pedir cuantas veces quiera la dimisión del presidente, pero es de lamentar su actitud rupturista justo cuando la sociedad española más demanda y agradece que los dos grandes partidos lleguen a pactos, como el de Europa. Es lamentable, pero no preocupante. Los votantes españoles le otorgaron al PP una holgada mayoría absoluta en las últimas elecciones generales con un mandato claro: que se pusiera manos a la obra para sacar a España del desastre económico en el que la habían sumido ocho años de gobiernos socialistas, de los que Rubalcaba formó parte muy activa. Ése y no otro es el gran compromiso al que debe hacer frente cada día el presidente Rajoy. Tiene sobrado apoyo parlamentario, además de que el PP siga encabezando a día de hoy todas las encuestas electorales. Ni el chantaje del antiguo contable, ni la operación política puesta en marcha desde distintos frentes para descabalgarle del Gobierno, ni el griterío de la izquierda radical, al que se ha sumado el PSOE, son motivos aceptables para que Rajoy desvíe su atención de lo que realmente importa: la lucha contra la crisis y contra el paro. Es probable que hoy, durante la rueda de prensa con el primer ministro polaco, aluda a las últimas novedades del «caso Bárcenas». Es positivo que lo haga para desmontar la infame estrategia. Rajoy no tiene nada que ocultar, como confirman los SMS, ya que nada hizo para ayudar al gerente desleal. Esos mensajes demuestran la buena fe del presidente, que confió en el ex tesorero hasta que se descubrieron sus mentiras y su enorme fortuna, cuyo origen no ha sido capaz de explicar. Bárcenas seguirá con su estrategia de filtraciones interesadas con informaciones fuera de contexto. Esto contrasta con la estrategia que anunció su nuevo abogado, Gómez de Liaño. Finalmente, Rubalcaba debería ir con cuidado al convertirse en el «líder» de la izquierda radical e impulsar una moción de censura que le hundirá políticamente y le dejará sin credibilidad.