Opinión

España no puede quedarse en tierra

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El Príncipe de Asturias suspendió su viaje oficial a Brasil por una avería en el Airbus A-310 de la Fuerza Aérea española que impidió su despegue. Obviamente, las razones de seguridad priman sobre cualquier otra cosa y, en este sentido, la decisión del comandante es incontestable. Lo insólito y lo sorprendente es que no se estuviera preparado para responder ante una contingencia similar y que un desplazamiento de tanto calado económico se viera frustrado. España debe asumir su condición de potencia, actuar como tal y entender que el gasto en disponer de una flota apropiada a nuestras exigencias está más que justificado.