Quisicosas

Una jugada maestra

Sánchez ha confiado la que puede ser su última partida a la «baraka», la suerte que lo caracteriza. Lo apuesta todo a una: rojo o negro

Mis amigos de izquierdas, que estaban hechos polvo el domingo por la noche, ayer se mostraban exultantes. «Hay partido», «Éste es un genio», «Le ha cambiado el paso a la derecha», eran sus expresiones.

El peor error en el ajedrez es minusvalorar al rival. Puede estar enrocado y haber perdido la reina, pero con un caballo y un alfil te puede organizar un jaque mate. La noche electoral Pedro Sánchez no apareció, no felicitó al rival, no llamó a García Page ¿Dónde andaba? Estaba con los más íntimos pergeñando la jugada y tomó la decisión de la madrugada, por eso tenía demacrado el bello rostro mefistofélico en la rueda de prensa donde anunció elecciones.

Tras la derrota le quedaban dos opciones, o aguantar un chaparrón de reproches hasta diciembre o tirar el tablero y abrir partida. En palabras de Page: «No es tanta sorpresa, quedaba por delante mucho sufrimiento, una especie de barbacoa política enorme». Barbacoa, qué acertado.

El presidente lo tiene muy difícil, el PSOE ha perdido 400.000 votos y está a tres puntos del PP, pero la extrapolación de los votos municipales que maneja no pone a la alianza PP-Vox en la mayoría necesaria para gobernar. Sánchez confía en aglutinar todo el voto de izquierdas y aprovecharse de la ley, D’Hont que favorece al más votado. Lo que vende ahora es simple: «Yo soy malo, pero el PP con Vox, es peor». No hay mejor táctica que inventar un enemigo temible.

Su jugada tiene muchas ventajas. Uno, consigue desbaratar la operación «Sumar», porque Yolanda Díaz apenas tiene tiempo para armar candidaturas. Dos, evita el debate interno contra su persona, que el desastre en las urnas hubiese precipitado y neutraliza a los crecientes enemigos internos. Y tres, pilla a Núñez Feijóo en plena negociación de gobiernos municipales y autonómicos. ¿Cómo va a pactar una y otra vez el PP con Vox si cada vez que lo haga prorrumpirá la izquierda en el lamento de que «viene la ultraderecha»?

Es verdad que la fecha no favorece la movilización de las bases. Es en el mes vacacional por excelencia (de 15 de julio a 15 de agosto) y además en pleno puente de Santiago (25 de julio), que celebran media docena de autonomías. Pero también lo es para los votantes de centro y derecha. PP y PSOE están empatados ahí.

Sánchez ha confiado la que puede ser su última partida a la «baraka», la suerte que lo caracteriza. Lo apuesta todo a una: rojo o negro. También lo daban por muerto cuando lo hicieron dimitir como secretario general en octubre del 2016 y llegó a presidente de la nación.