Militar versus militarista

La RazónLa Razón

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, vinculado a Podemos, se ha convertido en el protagonista de una innecesaria polémica derivada de unas desafortunadas declaraciones que realizó días atrás, donde manifestó que «Zaragoza quiere una Academia militar, pero no militarista». Y añadió a modo de explicación: «Hay que distinguir entre los militares profesionales y el militarismo como ideología que prioriza la agenda militar a todas las demás».

Si lo que el alcalde de Zaragoza quiso decir es que deseaba una «Academia menos militar», o incluso una «Academia desmilitarizada», el sinsentido es tan descomunal que nadie en su sano juicio lo puede aceptar, y menos aún un político responsable. Es tanto como desear una «Universidad menos académica» o un «Seminario menos religioso».

Si por el contrario lo que el alcalde de Zaragoza quería decir es que la Academia General Militar es un centro de enseñanza donde se inculca el militarismo, es una manifiesta falsedad sin fundamento alguno. En efecto, militar es aquella persona que, sometida al fuero castrense, sirve en las Fuerzas Armadas; mientras que militarista es aquella persona, civil o militar, que promueve la «preponderancia de los militares o de la política militar en una nación». Ser militar es bien distinto a ser militarista, de hecho, hay civiles militaristas. Hasta donde yo conozco, y más concretamente en los últimos cuarenta años, en la Academia General Militar la enseñanza y formación de sus alumnos se ha centrado, exclusivamente, en la formación de los futuros oficiales del Ejército de Tierra y de la Guardia Civil en el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales.

Si el señor Santisteve busca militaristas, no los hallará en la Academia General Militar, allí solo encontrará a militares y a una juventud ilusionada en servir, incluso con riesgo de la propia vida, a España y a los españoles, incluyendo, cómo no, a los alcaldes de Podemos. Puede que el sr. Santisteve encuentre más militaristas entre las filas de su propio partido o, en lo regímenes políticos cercanos a Podemos, como Venezuela o Cuba, donde sus dirigentes usan con frecuencia un lenguaje abiertamente belicista, donde sus Fuerzas Armadas son una parte esencial de sus respectivas revoluciones y donde el presupuesto militar es muy superior al de España en términos porcentuales del PIB.

Puede que el sr. Santisteve confunda, erróneamente, nuestra Academia General Militar con la Academia Militar del Ejército Bolivariano (AMEB) donde, desde los años 80 hasta principios de los 90, el entonces teniente coronel Chávez reclutaba a compañeros de armas y subordinados para su causa revolucionaria. El mismo Chávez, en una visita a su Academia en junio de 2012, y ya presidente de la República, manifestó que la Academia Militar era «la cuna de la Revolución Bolivariana». Eso sí es un claro ejemplo de Academia Militar y militarista. Por el contrario, ninguna revolución se fragua en nuestra Academia General Militar, más que la educativa, del estudio y la preparación castrenses, tan necesarios para afrontar los retos del futuro.

Si el alcalde de Zaragoza tiene dudas sobre el tipo de formación que se imparte en la Academia General Militar, antes de hacer infundadas declaraciones, le sugeriría que solicitara al General Director visitar la misma y se sorprenderá del respetuoso trato que, sin duda, recibirá y no por lo que el sr. Santisteve sea, sino por lo que representa nuestra entrañable ciudad de Zaragoza y comprobará que también es el alcalde de profesores y alumnos.

También se sorprenderá el alcalde del gran nivel de exigencia académica y del enorme compromiso con la España constitucional que hay en nuestra querida Academia General. Allí no encontrará militarismo, encontrará milicia, exigencia y valores, porque, como ya he escrito en otras ocasiones, el profesor Cruz Allí señala que «en la actualidad, los únicos centros de enseñanza donde se forman a sus alumnos son las academias militares, en el resto, simplemente, se imparten conocimientos». Ésa es la educación que se imparte en la Academia General Militar. Ésa es la enseñanza que estamos tan orgullosos de haber recibido.

Comandante de Caballería Abogado y Economista