Pros y contras

La Razón
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-¿Puede servir para que los jóvenes adictos a las nuevas tecnologías salgan de casa y se socialicen?

-Puede que a algunas personas les sirva para jugar de forma interactiva con otras personas, para salir de su entorno. Pero también hay gente que es adicta a la tecnología y a distintos juegos que seguirá con la misma dinámica de uso abusivo.

-¿Podría mejorar nuestro estado físico, especialmente en la lucha contra la obesidad?

-Sí, pero con matices. Todo lo que sea movimiento siempre es positivo. De ahí a que sea un factor determinante hay un paso. Resulta, cuanto menos, exagerado, pero todo lo que pueda favorecer la actividad física, bienvenido sea.

-Algunos estudios apuntan a que mejoraría los estados de ansiedad y depresión, ¿cree que puede ser beneficioso en dichos casos?

-Probablemente no sea por el propio juego sino porque implica salir de casa. Una persona depresiva suele estar encerrada en su habitación; si empieza a hacer actividades, especialmente que conlleven salir, eso mejora el estado de ánimo. Respecto a temas de ansiedad, a corto plazo diríamos que dejas de tener el foco puesto en aquello que te provoca angustia y estrés. Pero no es una estrategia de afrontamiento en sí misma, es un entretenimiento, no una manera de enfrentarte verdaderamente al problema.

-En otras enfermedades, como el autismo, ¿considera que resultaría útil?

Todo lo que suponga poderte relacionar con alguien, salir... ayuda. Se trataría de lo que denominamos un «coayudante», algo que puede tener un efecto positivo en ese cuadro, pero no lo podemos entender como tratamiento.

-¿Qué contras tiene el juego?

-El principal punto negativo es que, para el usuario, se convierta en algo obsesivo y le lleve a no realizar otras actividades gratificantes. Es decir, el problema es el mal uso que podamos hacer del juego.

-¿Puede provocar distracciones?

-Eso ha pasado con otras aplicaciones como Whatsapp. La distracción no es una consecuencia «per se» del juego, sino que dependerá del uso que haces de él. Cuando llega a ser adictivo, hace que tengas menos horas de sueño, que no descanses bien. Pero para que algo se convierta en adictivo se tienen que dar una serie de factores, como que pierdas el control. Entendemos que para que el problema se considere una adicción, tiene que desarrollarse durante al menos un un año. Hasta entonces, diríamos que tienes un comportamiento que no es óptimo, que te quita mucho tiempo y tiene repercusiones nocivas.

-¿Qué consejo daría a los usuarios?

Les diría que usen el juego como parte de su diversión, no de una manera peligrosa, y que sean conscientes de que tiene que haber otras muchas cosas gratificantes en su vida. Si ven que el juego se convierte en una prioridad, deben tener cuidado. Las adicciones se caracterizan por la negacion del problema. En el ámbito de la adicción a los videojuegos, hay pocos casos en los que el afectado reconozca que existe un problema . Sin embargo, en el caso de Pokémon Go, todavía estamos hablando de algo muy prematuro.