El Sínodo abre una puerta a la comunión de los divorciados

El Vaticano presenta el texto que enmarcará el debate en octubre. Reitera que no aceptará el matrimonio entre personas del mismo sexo

La Iglesia católica debe cambiar la forma con la que trata a la familia y a los problemas que hoy afronta, pues «sólo una minoría vive, sostiene y propone» sus enseñanzas en este campo. «Los matrimonios, ya sean a o no religiosos, disminuyen y el número de separaciones y de divorcios crece». Así de realista es el diagnóstico que hace el «Instrumentum Laboris» del Sínodo sobre la familia convocado para el próximo mes de octubre en el Vaticano. Será el documento de trabajo que utilizarán como base para sus reflexiones los obispos y expertos participantes, quienes colaborarán con el Papa Francisco para dar forma a la sustantiva actualización de la Iglesia que prepara. Éstos son las aportaciones más significativas del texto.

Divorciados

El documento primero aplaude la decisión de quienes se mantienen «fieles al vínculo» y no se embarcan en una nueva unión tras pasar por un divorcio. Su opción merece «todo el aprecio y el apoyo de la Iglesia, que tiene el deber de mostrarles el rostro de un Dios que no abandona nunca». Más adelante el texto se encarga de quienes se casan en segundas nupcias, el colectivo que ha acaparado más titulares en este camino sinodal. Como premisa se subraya que «no deben ser discriminados» y que ocuparse de ellos «no debilita la fe ni tampoco el testimonio de la indisolubilidad matrimonial». Ésta representa «una respuesta del hombre al deseo profundo de amor recíproco y duradero, un amor para siempre».

El «Instrumentum Laboris» subraya que los divorciados vueltos a casar «no están fuera de la Iglesia» y que no pueden quedar en los márgenes de los programas pastorales, ni tampoco sus hijos. Pide que los pastores lleven a cabo con estas parejas «un discernimiento sobre la irreversibilidad de su situación» antes de emprender el camino de integración pastoral. El punto más espinoso de su reintegración total en la comunidad cristiana es la plena readmisión a los sacramentos. El documento asegura que existe «un común acuerdo sobre la hipótesis de un itinerario de reconciliación o vía penitencial bajo la autoridad del obispo». Otros, en cambio, proponen que sea un sacerdote indicado para ese fin quien acompañe el «proceso de clarificación» de estas parejas. Dicho proceso debe llevar al interesado «a un juicio honesto sobre su propia condición, en el que también el presbítero pueda madurar su valoración para hacer uso de la potestad de ligar o disolver», en función de las situaciones presentadas.

Nulidades accesibles

El documento de trabajo reclama que los procedimientos canónicos para reconocer las nulidades matrimoniales sean «más accesibles, así como más ágiles», además de «posiblemente gratuitos». Algunas voces proponen que se establezca en las diócesis «un servicio estable de consulta gratuito». También parece haber acuerdo sobre la necesidad de acabar con la necesidad de esperar a la doble sentencia.

El lenguaje del anuncio

El mensaje cristiano debe ser transmitido «con un lenguaje que suscite la esperanza». Para ello, la comunicación debe ser «clara y abierta», de manera que «no moralice, enjuicie ni controle». Su objetivo tiene que ser «dar testimonio de las enseñanzas morales de la Iglesia», siendo a la vez «sensible a las condiciones» de cada persona.

El lenguaje ha de ser accesible para todos, especialmente para los jóvenes, para transmitir «la belleza del amor familiar» y hacer comprender «el significado de términos como donación, amor conyugal, fecundidad y procreación». Reconoce el documento que, hoy por hoy, muchas personas no comprenden el Magisterio de la Iglesia sobre estos temas. A la hora de anunciar «el Evangelio de la familia», que ofrece un «ideal de vida», debe tenerse en cuenta «la sensibilidad de nuestro tiempo» y las «efectivas dificultades» para mantener los compromisos para siempre. «Hace falta un anuncio que dé esperanza y no aplaste, que cada familia sepa que la Iglesia no le abandona».

Familia e Iglesia

«La Iglesia es un bien para la familia, y la familia es un bien para la Iglesia», asegura el «Instrumentum laboris», que subraya la «naturaleza misionera» de la institución familiar. Para que ejerzan esta responsabilidad están llamadas a testimoniar el Evangelio con su propia vida, “sin esconder en lo que creen”. “El propio hecho de vivir la comunión familiar es una forma de anuncio misionero».

Ni aborto ni eutanasia

«La Iglesia afirma el carácter sagrado e inviolable de la vida humana y se compromete de forma concreta a su favor», dice el texto, recordando a los sanitarios que tienen «la obligación moral» de ejercer «la objeción de conciencia» frente a la interrupción voluntaria del embarazo. También se subraya «el derecho a la muerte natural», evitando tanto la eutanasia como el encarnizamiento terapéutico.

Homosexuales

Como en documentos anteriores, se subraya que tanto en la Iglesia como en la sociedad se debe siempre respetar y acoger con «sensibilidad y delicadeza la dignidad» de toda persona, sin importar cuál sea su tendencia sexual. El texto propone la puesta en marcha de iniciativas pastorales en las diócesis para acompañar a las familias en las que alguno de sus miembros es homosexual.

El Sínodo del próximo mes de octubre, que tiene carácter de general ordinario, será el segundo del Papa Francisco tras el extraordinario del año 2014, que tuvo el lema «Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización». El Sínodo de los Obispos fue creado por Pablo VI el 15 de septiembre de 1965 mediante «motu proprio», como respuesta a los deseos de los padres del Concilio Vaticano II.

El detalle

La última palabra, del Papa Francisco

w Los padres sinodales que participen en las asamblea dedicada a la familia del próximo mes de octubre tendrán como punto de partida el «Instrumentum Laboris». Como ya hicieron en el Sínodo del año pasado, también centrado en la familia, harán sus aportaciones a los distintos puntos del documento. Con estas opiniones, la Secretaría del Sínodo elaborará al final de las tres semanas de debate una relación conclusiva que será votada por los participantes en sus distintos apartados. La palabra final sobre las eventuales actualizaciones que se propondrán para la pastoral familiar la tendrá el Papa Francisco.