La Secretaría de Estado, ¿italiana?

Se espera que vuelva a ser un diplomático y no un currante como Bertone

El Santo Padre, ayer, al abandonar la capilla de Santa María la Mayor
El Santo Padre, ayer, al abandonar la capilla de Santa María la Mayor

Los nombres de varios italianos en la mesa. A priori es la decisión más inmediata. O al menos, la que más curiosidad genera. ¿Quién será el próximo secretario de Estado?

Los nombres de varios italianos en la mesa. A priori es la decisión más inmediata. O al menos, la que más curiosidad genera. ¿Quién será el próximo secretario de Estado de la Santa Sede? Los vaticanistas dan por hecho que Tarcisio Bertone no continuará al frente de este puesto estratégico, que exige la plena confianza del Pontífice para la toma de decisiones similares a la de un primer ministro y que marcará la acción de gobierno del papado. Es más, auguran que la novedad introducida por Benedicto XVI de que fuera un canonista y no un diplomático como marcaba la tradición quien estuviera al frente del principal ministerio vaticano, no sentará precedente. De hecho, los nombres que por ahora se barajan pasan precisamente por hombres con una larga experiencia en la Curia. Es el caso de Fernando Filoni, actual prefecto de Propaganda Fide, que fue además nuncio en Baghdad durante la guerra de Irak y número dos de la Secretaría de Estado. También comienzan a sonar Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero, así como Giuseppe Bertello, nuncio apostólico en Francia. Especial sintonía parece mantener con Adriano Bernardini, cuyo trabajo conoce de primera mano al ser, desde noviembre de 2001, el «embajador» de la Santa Sede en Argentina. Incluso se plantea el nombre de Lorenzo Baldisseri, secretario de la Congregación de los Obispos y estrecho colaborador del cardenal Marc Ouellet, «número uno» de este dicasterio. En cualquier caso, sólo aparecen nombres de clérigos transalpinos, algo que daría tranquilidad a una parte del episcopado italiano que vería en la Secretaría de Estado una manera de mantener peso dentro del engranaje Vaticano. Hasta que esto ocurra, lo cierto es que se va a dar una situación más que novedosa en la historia de la Iglesia. Al hecho de que Roma cuente por primera vez con un obispo jesuita, se unirá que, aunque sea «en funciones», también otro religioso de una congregación histórica como los salesianos, a la que pertenece Tarcisio Bertone, coparía el puesto de mayor relevancia en el gobierno vaticano.

Lo cierto es que, aunque el Papa Bergoglio es un gran conocedor de la Curia romana, el hecho de que no haya residido en Roma ni haya estado al frente de ninguna de las nueve prefecturas, que vienen a ser los ministerios vaticanos, le otorga a priori mayor libertad a la hora de decidir a quién releva de los cargos y cómo pondría en marcha la reforma de la curia de la que tanto se ha hablado en las Congregaciones generales.

«Es tradición que una de las cosas que el Papa haga en los primeros días sea algunos nombramientos conservando la libertad, después de un tiempo, para hacer cambios», explicaba ayer el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, que insistió en que este tipo de decisiones «dependen de forma muy personal del Santo Padre, es su responsabilidad. No me sorprendería que haya renovaciones, pero no a largo plazo». Para quienes no estén familiarizados con la maquinaria ejecutiva de la Santa Sede, los cambios no suelen producirse a la manera de los cambios en los consejos de ministros, sino que los ceses y nombramientos se llevan a cabo con dilatación en el tiempo.

¿CARGOS RUMBO AL CONO SUR?

José María Gil Tamayo, portavoz adjunto del Vaticano, cree que «aplicar las categorías políticas a su funcionamiento es algo propio de los medios que muchas veces no se ajusta a la realidad. Eso no significa que no existan tendencias». Precisamente, en relación a estos nuevos nombramientos no se descarta que el Papa Francisco detenga especialmente su mirada en el Cono Sur para situar a algunos de sus religiosos al frente de las prefecturas y ministerios vaticanos, a quienes conoce muy bien por su contacto periódico en el CELAM, organismo que reúne a todos los prelados de América Latina.