«Una capilla universitaria no es un privilegio, es un derecho»

El delegado de la Pastoral Universitaria reivindica su presencia horas antes de que la Complutense proponga reducir su espacio en el campus

Una estudiante reza, ayer, en la capilla de la facultad de Geografía e Historia de la Complutense
Una estudiante reza, ayer, en la capilla de la facultad de Geografía e Historia de la Complutense

Esperamos que se produzcan propuestas constructivas, no posturas intransigentes». Con esta mano tendida se acercará hoy el padre Feliciano Rodríguez, delegado de la Pastoral Universitaria de la Archidiócesis de Madrid, a la reunión que hoy mantendrá con responsables del rectorado de la Universidad Complutense. En principio el encuentro, que se celebra a petición de centro educativo, se convocó para tratar el cambio de ubicación de la capilla de la facultad de Geografía e Historia a una sala más pequeña, después de varios intentos fracasados por cerrarla. Así lo han confirmado desde la Complutense que aseguran que el espacio que ocupa «es necesario para dar clases».

Sin embargo, es más que previsible que en esta comisión mixta los vicerrectores presentes en ella planteen una revisión del número de oratorios. «No nos consta oficialmente», reconoce el padre Feliciano Rodríguez. «Supongo que quieren replantear algunos aspectos y que no nos han convocado para que todo siga igual, sino para que nos encontremos con más dificultades», afirma a LA RAZÓN el delegado, que participará en el encuentro que tendrá lugar a las doce de la mañana y confía que se desarrolle «en buen tono». Sin embargo, entre los integrantes del órgano universitario, se encuentra el decano de Geografía e Historia, Luis Enrique Otero Carvajal, impulsor del traslado de la capilla de su facultad que ya intentó clausurarla en 2010.

Desde la Universidad mantienen que no tienen «voluntad» de cerrar las capillas católicas en su campus, aunque en la reunión con el Arzobispado sí expondrá la necesidad de «revisar» las condiciones del convenio suscrito desde hace casi veinte años con la Iglesia. El acuerdo se firmó el 20 de diciembre de 1993 Gustavo Villapalos y Ángel Suquía, rector de la Complutense y arzobispo madrileño de entonces. Actualmente, la Complutense cuenta con capillas en las facultades de Ciencias de la Información, Educación, Derecho, Farmacia, Filología, Filosofía, Geografía e Historia y Psicología. Es más, aquel acuerdo contemplaba además la creación de tres oratorios en Medicina, Físicas y Veterinaria que nunca llegaron a ver la luz. Tampoco se paga a los capellanes con un sueldo equivalente al salario medio del personal docente –como rezaba el convenio– ni la partida destinada a los gastos de equipamiento. Hasta la fecha, ambos gastos los asume el Arzobispado»

«Aunque hay gente que demande la clausura de las capillas, se trata de un ejercicio de intolerancia», subraya Feliciano Rodríguez, que mantiene no sólo que «prestan un servicio con mucha demanda; un servicio respaldado por un derecho fundamental», sino que además aquéllos que se muestran en contra de los oratorios universitarios son «una minoría, aunque más ruidosa».

«Hay que normalizar el hecho religioso, porque éste no sólo contribuye a los ciudadanos mediante su acción pastoral, sino que también realiza buenas labores en el aspecto social o cultural», defiende el delegado de Pastoral Universitaria.