¿Una puesta al día?

La Razón
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- ¿Qué labor desempeñará el Comité de Seguridad Financiera?

–Se quiere establecer mecanismos de control interno, que los hay en la mayoría de entidades y empresas, para evitar que alguien disponga de todos los mecanismos para efectuar una transacción sin que pase los filtros. Se trata de verificar –tanto a priori como a posteriori– la bondad de la operación, para garantizar que todas las operaciones que está realizando el Instituto para las Obras de Religión (IOR) están destinadas a los fines de la Iglesia.

- También se va a reforzar la función de vigilancia de la Autoridad de Información Financiera. ¿Qué implicaciones tendrá esta medida?

–Es un organismo fiscalizador que revisa que todas las operaciones financieras que realiza el Vaticano hacia fuera son conformes a la legalidad. A efectos del tráfico financiero internacional, es muy importante; hace años se decía que el Vaticano era opaco desde el punto de vista financiero.

- Este «motu proprio», ¿sigue los pasos del firmado en 2010 por Benedicto XVI?

–Aquel «motu proprio» intentó poner el banco vaticano en esa línea de transparencia. Pero durante los tres últimos años han ocurrido una serie de vicisitudes en la dirección que provocaron que no se pudiera implantar. Lo que ha hecho Francisco es actualizarlo. Es una labor de continuación y seguimiento.

- ¿Puede incluirse este decreto en la labor refomadora de Francisco?

–Sin duda. El Papa está realizando una labor de actualización de la misión de la Iglesia en el mundo. Es todo un proceso de reformulación, tanto de la curia como de la estructura de El Vaticano.

* Vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal y consejero delegado de la cadena Cope