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Russian Red, agente amor

Publica el guitarrero y temático «Agent Cooper», trabajo con el que aspira a internacionalizarse

«Me gustaría ser actriz», asegura la cantante
«Me gustaría ser actriz», asegura la cantante

Después de algunas malas experiencias, por lo que cuenta, Lourdes Hernández, alias Russian Red, alias Agente Cooper, ha iniciado una investigación para detener al criminal más buscado de los últimos capítulos de su biografía: el amor. «En líneas generales, este disco es una búsqueda, la mía personal, la del amor definitivo», cuenta la madrileña, que ha trasladado su residencia a Los Ángeles desde hace algún tiempo, y por eso se le escapan algunos latiguillos en inglés durante la conversación. El disco, que acaba de salir a la calle, lo presenta estos días en Madrid (1 y 3 de marzo) y Barcelona (día 4), en respectivos Vodafone Secret Shows (entradas gratuitas con invitación en la web de la operadora), antes de iniciar una gira de lo más internacional. «En el disco hago un recorrido por los hombres que me han inspirado a lo largo de mi vida y en especial en este último periodo. Y no son todo amores románticos o pasionales, hay diferentes tipos de amor. Incluyo, de hecho más platónicos en diferentes estadios. Y en ese afán de la búsqueda lo que hace es devolverme a mí misma y recuperar la autoestima. ¿Cómo dicen? Vuelvo a poner la base de operaciones dentro de mí en vez de fuera», cuentra Hernández sobre el concepto de un álbum con cambio, de nuevo, de sonido. Si su debut era más bien folk y el segundo, «dream pop», ahora las guitarras se han hecho más presentes.

Amor o ficción

Pero, siguiendo con el contenido del álbum, que publicará en 25 países (incluido Japón EE UU, Reino Unido o China), lo importante es el amor, pero, ¿qué es el amor? «En este disco, es algo de ficción. El agente Cooper es esa persona que estoy buscando y que puedo encontrar o no, y puedo creerme la ficción o no, porque me interesaba acercarme a lo inaccesible. El problema es que, si nos queremos creer la ficción, podemos hacer de nuestra vida algo irreal», explica Hernández. La residencia en L.A. no le ha vuelto más peliculera. «En realidad, siempre lo he sido, y ha provocado lo contrario: me ha puesto más los pies en la tierra. Por una cuestión de desarraigo, este tiempo me ha llevado a buscar el hogar dentro de mí misma». La hostil ciudad de California no se lo parece tanto a la madrileña, que ha disfrutado de una experiencia de cierto recogimiento. «He disfrutado pudiendo estar dentro de mí misma. Acostarte por la noche sola y saber que vas a estar a salvo; y que te sobrecoja la sensación de la vida. Estar bien ahora y aquí es maravilloso».

Los diez cortes del disco tienen nombre de varón. Pero no teman, no es un inventario de conquistas. Está Neruda, otros músicos que conoce y que no (como Alex Turner, de Arctic Monkeys), y personajes inventados. Sobre las canciones que aluden a sus amantes no le frena el pudor. «No temo a nada. Me parece guay, tengo aquí un ratito en este cuerpo, y voy a disfrutarlo todo, y a sentirlo todo y a contarlo todo». Tampoco remueve el pasado por cantar estos nombres. «No son historias feas, las he vivido muy bien, y supongo que tienen las canciones un poder catártico pero tampoco me lo pregunto». «Estas son mis emociones y el objetivo es conectar con las de la gente. Uno está metido en sus rutinas y tiene pocas ocasiones de hacer un viaje emocional, pero cuando vas a ver a un músico en directo, llega a sitios donde tu vida o tu estructura de las cosas no te lleva. Me parece increíble poder hacer eso. Antes no lo entendía ni lo aceptaba. Tampoco quería tener la responsabilidad sobre ello», explica la madrileña.

Sobre las primeras canciones que le hicieron célebre tiene un sentimiento ambivalente. «Es como si ves fotos de cuando eras más joven. Pero, ¿cómo me dejábais ir así por la vida? Aunque eres capaz de reconocer que fue bonito ser joven. Si lo entiendes así y lo recuperas y lo vuelves a hacer tuyo, en el momento en el que estás ahora, está bien. Creo que un artista debe tener superconsciencia, que no se le escape nada de lo que le ocurre alrededor, hasta que aguante». De momento, Russian Red va a aguantar, aunque... «la idea de estar haciendo música siempre me genera claustrofobia. Me gustaría probar con la interpretación, lo que considero que es el acto de libertad definitivo: dejar de ser uno mismo. Me encantaría investigarlo y seguramente también otras disciplinas artísticas». ¿Una actriz? «Estoy convencida de que se presentará esa oportunidad. No es que lo tenga planeado, es que tengo intuición de las cosas. Es la manera de atraerlas».