Médicos frente a políticos

«A diferencia de los políticos, si un médico se equivoca será sometido a juicio», afirma el urólogo y andrólogo François Peinado

Un profesional sanitario tomándose un respiro en el Hospital de San Sebastián de los Reyes, en Madrid
Un profesional sanitario tomándose un respiro en el Hospital de San Sebastián de los Reyes, en MadridRuben mondelo .La razon .

Este artículo fue publicado en diciembre de 2018 en esta columna. He querido publicarlo de nuevo porque creo que está más vigente que nunca.

Si nuestros actos no tuvieran consecuencias sobre las personas y sus familias, no estuvieran sometidos a la rigurosidad científica ni supervisados por organismos que vigilan la buena práctica médica, la medicina no tendría el grado de confianza y excelencia que tiene en la mayoría de la población. Los políticos toman decisiones a diario de enorme trascendencia para la ciudadanía. A diferencia de los políticos, si un médico toma una decisión errónea o se equivoca y causa un efecto no deseado sobre el paciente, será sometido a juicio y deberá responder económicamente e incluso con la retirada del ejercicio de la medicina en algunos casos.

Una gran responsabilidad implica grandes consecuencias y nadie pone en duda que deba ser así. Paradójicamente, a ningún político se le exige el más mínimo nivel de formación y de práctica. Simplemente, con afiliarse a un partido y con las suficientes conexiones puede llegar a encabezar la lista de un ayuntamiento, una comunidad o incluso un gobierno. Además, sus «decisiones políticas» no tienen consecuencias personales sobre su patrimonio o no son juzgadas por instituciones que vigilen la buena práctica. Pueden dilapidar con una facilidad asombrosa el dinero público en proyectos estériles, enviar al paro a decenas de miles de personas o no preparar a la población para los importantes problemas de las pensiones futuras o la demografía. Siempre razonan que las siguientes elecciones serán el juicio a su labor. Les aseguro que, si las decisiones de importancia tuvieran consecuencias directas y personales sobre sus patrimonios o pudieran ser juzgadas, tomarían decisiones de una manera mucho más seria y meditada, al igual que hacemos los médicos a diario. Sólo les exigiría la mitad de la responsabilidad con la que ejercemos nuestra profesión. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad y una gran responsabilidad conlleva consecuencias, no sólo para los médicos...