Consumir con sentido común

Enclaustrados no podemos perder de vista la realidad. El Covid-19 ha puesto un punto y aparte a un consumo muchas veces irracional. Pensemos –y replanteémonos– nuestra forma de consumir. Ensayemos otra forma de vivir

DESPENSA EN CUARENTENA
José Maluenda

Lamentos cero. No somos el conde de Montecristo y nuestra cuarentena debemos tomárnosla como una suerte de servicio público ante una enfermedad letal para muchos. Quizá también para nosotros. Por eso, dentro de lo que es la organización de los tiempos y las actividades del «encierro», debemos prestar especial atención a nuestra alimentación. Una dieta saludable, hábitos higiénicos y tener ocupada la cabeza a kilómetros de los lamentos nos va a hacer un bien descriptible. No tiene sentido hacer oídos a los agoreros que hablaban al principio de la cuarentena de un más que seguro desabastecimiento. Eso no va a pasar. España tiene una de las redes de distribución más eficaces de Europa, con unos 400 centros logísticos repartidos por todo el territorio nacional, que abastecen a 24.300 supermercados e hipermercados y a 30.000 tiendas de alimentación de pequeño tamaño. Se estima, por lo tanto, que existe una tienda por cada 840 habitantes y se insiste en que no hay problemas de desabastecimiento por el coronavirus y no es necesario acumular alimentos en casa. Tras las primeras semanas, los españoles han podido comprobar lo tantas veces avanzado por las autoridades: nadie va a echar en falta ese o aquel alimento. Sin olvidar tampoco que hacer un acopio irracional de alimentos sí podría suponer un problema, además de encarecer los precios. Antes de ir a la compra, deberíamos planificar los menús a largo plazo (por ejemplo, para 15 días) de desayunos, almuerzos, comidas, meriendas y cenas, teniendo en cuenta el número de personas, para poder hacer una estimación de todos los alimentos. Planificar es más importante que hacer acopio de kilos y kilos de alimentos. Es una cuestión también de economía –social y personal–. No es baladí recordar que en España, cada persona tira a la basura medio kilo de comida a la semana, lo que hace que el despilfarro de los hogares al cabo de un año sea de 1,7 millones de toneladas. Estamos en casa, pero algún día –pronto– saldremos. Volverán los problemas de contaminación y despilfarro. Esos tienen una vida más larga que el coronavirus.