Illa impone el uso de mascarillas poco seguras en los hospitales

18 organizaciones de enfermería le acusan de poner en riesgo a los sanitarios al elegir las quirúrgicas en procesos con salpicaduras

El Ministerio de Sanidad ha vuelto a desatar la ira de los trabajadores sanitarios con un documento técnico sobre la prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con Covid-19, aplicable a todos los centros. El texto, cuya última versión data de este miércoles, 20 de mayo, incluye un epígrafe dedicado a las «precauciones estándar», en el que apunta que son aquellas medidas «que deben ser aplicadas en la atención de cualquier paciente, independientemente de su diagnóstico o presunto estado de infección siempre que se esté en contacto con su sangre, fluidos corporales, piel no intacta y membranas mucosa».

En la página 8 alude a la protección respiratoria, y con respecto a ella propone «utilizar mascarilla quirúrgica durante procedimientos que puedan generar salpicaduras». A continuación recomienda «utilizar mascarillas de alta eficacia en procedimientos que puedan generar aerosoles». La primera de estas dos recomendaciones ha llevado a 18 entidades vinculadas con la enfermería, encabezadas por el Consejo General, a elaborar un manifiesto exigiendo su retirada, y no es descartable que pronto se sumen otras profesiones.

Los firmantes, entre los que están también, por ejemplo, la Asociación Española de Matronas o la Unión Española de Sociedades Científicas de Enfermería, asegura que las mascarillas quirúrgicas no constituyen suficiente protección respiratoria en esos casos, y recuerdan al Ministerio que dirige Salvador Illa que la norma que las regula «ya deja bien claro que éstas no están diseñadas para proteger a las personas que las llevan puestas frente a las partículas que hay en el ambiente, independientemente de su naturaleza y tamaño».

El Consejo General de Enfermería, corporación que ya presentó una querella criminal contra Illa y varios de sus altos cargos, por la desprotección con la que los sanitarios han tenido que afrontar la lucha contra la pandemia, asegura que si se trata de proteger al profesional que lleva la mascarilla, deberá seguirse la norma EN 149:2001, que establece que deberán usarse «mascarillas autofiltrantes».

El manifiesto enfatiza que estas exigencias tienen como único objetivo «garantizar la seguridad de pacientes y trabajadores sanitarios, ante la cantidad elevada de contagios en el entorno sanitario». En estos momentos, España es el país con mayor número de profesionales de la Salud contagiados de todo el planeta, con 51.090, cifra en la que el Ministerio no ha incluido a los farmacéuticos, sembrando también el malestar entre sus representantes. Según las organizaciones enfermeras, el riesgo de transmisión aérea aún fuera de las unidades de cuidados intensivos podría ser elevado. Para acreditarlo, incluyen referencias explícitas a publicaciones científicas experimentales que «sugieren que la estabilidad del SARS-CoV-2 como aerosol suspendido en el aire podría permanecer mas de tres horas y que podrían producirse concentraciones víricas ambientales elevadas en centros sanitarios, hecho que obligaría a extremar la prudencia en cuanto a las recomendaciones de protección de los trabajadores sanitarios, cuya distancia habitual de trabajo es menor a 1-2 metros de distancia del paciente».

El manifiesto recuerda al Ministerio las recomendaciones de la OMS sobre el uso de mascarillas en relación a la infección respiratoria, recogidas en el documento «Who guideline Infection prevention and control of epidemic and pandemic prone acute respiratory infections in health care». En el caso de las nuevas infecciones respiratorias agudas propone la utilización de mascarillas autofiltrantes para todas las interacciones con el paciente, lo cual incluye, además de las técnicas en las que se generen aerosoles, entrar en la habitación del paciente e intervenciones a menos de un metro de distancia, según el Consejo General. El riesgo de infección para el sanitario podría producirse al atender a un paciente Covid que tose, estornuda o escupe, y con enfermos en principio de otras patologías pero que podrían padecer Covid-19 de forma asintomática.

Las organizaciones que han elaborado el manifiesto cuestionan también al Ministerio en lo que se refiere a la reutilización de mascarillas. Según exponen, «resulta imprescindible remarcar que no existe evidencia sólida sobre la reutilización ni procesado de ningún tipo de mascarilla quirúrgica y/o mascarilla autofiltrante y, al existir un mecanismo de transmisión por contacto asociado, es inevitable recomendar desecharla tras cada uso».

Dicha recomendación de no utilización se encuentra avalada por la directiva 2000/54/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de septiembre de 2000 sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo.