Encontrar la cura del Alzheimer, una batalla que no cesa

España acoge buena parte de los ensayos más avanzados que se están llevando a cabo para encontrar un fármaco que pueda tratar este tipo de demencia. Hoy se celebra el Día Mundial del Alzheimer, una patología de la que cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos en nuestro país.

Un día como hoy, hace casi 115 años, el científico alemán Alois Alzheimer describió una nueva enfermedad que producía pérdida de memoria, desorientación, alucinaciones y, finalmente, la muerte. Desde entonces, la carrera por encontrar un fármaco que consiga detener su avance nunca ha cesado. Sin duda, se trata de una de las patologías en la que la industria farmacéutica ha puesto más empeño investigador, hasta el punto que, el año pasado, siete de las mayores compañías farmacéuticas europeas que estudian esta enfermedad (Biogen, Eisai, Janssen, Lilly, MSD, Otsuka) decidieron unir sus fuerzas para tratar de encontrar tratamientos efectivos y pusieron en marcha la Plataforma de la Enfermedad de Alzheimer. El objetivo común no es otro que lograr nuevas opciones terapéuticas que permitan tratar la enfermedad, ralentizar su progresión e incluso prevenirla, y parte de la necesidad de impulsar la colaboración y de abordar el problema desde nuevos enfoques.

En la Unión Europea, 11 millones de personas padecen Alzheimer y otras demencias. En España, son unas 800.000 personas, y cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre un 3 y un 4% de la población de entre 75 y 79 años está diagnosticada de este tipo de demencia, unas cifras que aumentan hasta el 34% en mayores de 85 años. Además, alrededor del 15% de la población mayor de 65 años padece deterioro cognitivo leve y, en el 50%, de los casos sería debido a la enfermedad de Alzheimer.

Las cifras de la investigación

La carrera para encontrar una cura efectiva es una prueba de fondo, en la que no siempre se gana (en los últimos años, han “caído” algunos fármacos prometedores en las últimas fases de investigación), pero se mantiene el ritmo. Algo que queda demostrado en una exhaustiva revisión de la situación investigadora actual en la enfermedad, realizada por especialistas estadounidenses con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se celebra hoy. Alzheimer’s disease drug development pipeline: 2020 recoge que, en este año 2020 hay en marcha un total de 136 ensayos clínicos en los que se está probando la eficacia de 121 medicamentos. De estas terapias en ensayos, 29 se encuentran ya en la fase III, la última antes de su aprobación; 65 están en la segunda fase, y otras 27 se encuentran en la primera etapa de los ensayos clínicos. “Actualmente existen innovaciones en ensayos clínicos que brindan la esperanza de un mayor éxito en el desarrollo del tratamiento de la enfermedad de Alzheimer”, aseguran los autores de este informe. Una parte importante de estos ensayos en marcha se está llevando a cabo en España o cuenta con participación española.

Arsenal terapéutico

Pese a que la enfermedad de Alzheimer aún no tiene cura y no existe un medicamento capaz de frenar su progresión, sí existen dos tipos de fármacos aprobados específicamente para tratar los síntomas de la enfermedad. Ambos ayudan disminuir su intensidad y a mantener, durante un tiempo, el estado neuropsicológico y funcional del paciente, contribuyendo a mejorar su calidad de vida, y la de las personas de su entorno. Unos son los inhibidores de colinesterasa, que retrasan la degradación de la acetilcolina, un neurotransmisor implicado en los procesos de la memoria y el aprendizaje, y que suelen indicarse en fases de leve a moderadamente graves de la enfermedad de Alzheimer. El segundo tipo de fármaco es la memantina, que se ha mostrado capaz de disminuir los síntomas al actuar sobre otro neurotransmisor, el glutamato, que también está implicado en algunas funciones cognitivas.

Por otro lado, la inmunizacion frente a la demencia es otra de las grandes vías de investigación. Un estudio reciente ha devuelto la esperanza en este sentido. Se trata de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de California, que abre un camino para encontrar una vacuna terapéutica dirigida a la proteína beta amiloide, relacionada con el desarrollo de este trastorno neurológico. Según los autores, tomados en conjunto, estos hallazgos justifican un mayor desarrollo de esta nueva vacuna para comenzar a realizar pruebas en personas”. En dos años, esperan poder tener resultados positivos.