¿Cómo nos afecta cenar a altas horas de la noche?

Comer tarde causa un efecto negativo sobre la tolerancia a la glucosa nocturna y la quema de las grasas de la comida

Cenar tarde causa un efecto negativo sobre la tolerancia a la glucosa nocturna y la quema de las grasas de la comidaBienvenido VelascoEFE

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore y de la Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas en Little Rock (Estados Unidos) han demostrado en un estudio a pequeña escala la hipótesis de que comer a altas horas de la noche altera el metabolismo nocturno hasta tal punto que se convierte en un estímulo para el desarrollo de la obesidad.

La investigación se estableció como un ensayo cruzado aleatorio con participantes de una edad media de 26 años y un índice de masa corporal (IMC) medio de 23,2. La participación entre hombres y mujeres fue la misma. La hora habitual de irse a dormir entre los participantes era entre las 22:00 y la 01:00.

Los participantes fueron alimentados con una comida isocalórica que cubría el 35% de su ingesta diaria de energía, que consistía en un 50% de carbohidratos y un 35% de grasas. Un grupo recibió esta comida a las 18:00 y el otro a las 22:00 horas. Ambos grupos fueron a dormir a las 23:00 de la noche.

La comida a altas horas de la noche (la de las 22 horas) provocó un desfase de cuatro horas en el período postprandial que se superpuso a la fase de sueño.

Aparte de este desfase, la comida a altas horas causó un período posprandial que consistió en un mayor nivel de glucosa, un retraso en el pico de triglicéridos posterior a la comida y una reducción de la oxidación de las grasas de la comida. Aunque la comida a altas horas no influyó negativamente en el sueño, sí que aumentó el nivel de cortisol en el plasma. Estos efectos fueron mayores entre los participantes que estaban acostumbrados a irse a dormir más temprano en la noche.

Por lo tanto, los investigadores llegaron a la conclusión de que, especialmente en las personas acostumbradas a acostarse temprano, comer tarde causa un efecto negativo sobre la tolerancia a la glucosa nocturna y la oxidación (quema) de las grasas de la comida. En consecuencia, estas personas corren el riesgo de que, si comen regularmente a altas horas de la noche, tengan más posibilidades de desarrollar obesidad.

A pesar de que se trata de un estudio a pequeña escala, los resultados ofrecen argumentos suficientes para aconsejar los pacientes tomar la última comida del día mucho antes de irse a dormir. En cualquier caso, un lapso de 5 horas entre la comida y la hora de dormir parece ser un margen seguro.

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