Los investigadores que asesoran a los gobiernos se sienten “bajo presión”

Las pandemias futuras (28%) y el cambio climático (21%) encabezan su lista de preocupaciones, según una encuesta a más de 25.000 miembros de la comunidad científica de 152 países.

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU, ha tenido que "lidiar" con el descrédito público del presidente Donald Trump.Graeme JenningsAP

Nadie se salva de sufrir los efectos de la pandemia, ni los científicos. Su criterio como especialistas es puesto en tela de juicio diariamente, tanto por la población general (a través de las redes sociales, mayormente) como por los decisores a los que asesoran. Desarrollan un papel fundamental en la vida pública en estos momentos críticos en los que se espera de ellos que ayuden a comprender, curar y mitigar el virus. Sin embargo, no siempre “conviene” escuchar sus consejos, y eso es algo que no solo ha pasado en EE.UU. Aquí, en España, las 55 sociedades científicas, que representan a más de 170.000 profesionales sanitarios, presentaron hace escasamente un mes el Decálogo para el correcto abordaje de la COVID-19 en España, en el que pedían a los políticos que abandonaran “las discusiones” y se centraran en abordar la crisis sanitaria “exclusivamente desde criterios científicos”.

Los investigadores viven un momento especialmente complicado. Según se muestra en un artículo, publicado en la editorial académica de acceso abierto Frontiers, “los científicos están bajo la presión para dar respuestas, y la falta de precedentes y preparación, combinada con severas presiones políticas y sociales, ha hecho que este sea un momento increíblemente desafiante para ellos”. Una encuesta a más de 25.000 miembros de la comunidad de investigación científica de 152 países, entre mayo y junio de este año, señala que se sienten muy preocupados por la respuesta política a la pandemia, por cómo reducir futuros desastres, por el impacto de la financiación y por el manteniendo de los trabajos científicos en marcha.

Los investigadores están divididos sobre sus percepciones de la respuesta política. Los países que mostraron un nivel significativamente más alto de insatisfacción con el uso del asesoramiento científico por parte de los ejecutores de las políticas durante la pandemia incluyen a EEUU, Brasil, Chile y el Reino Unido, mientras que los de Nueva Zelanda, China y Grecia fueron los más satisfechos. En opinión del profesor Sir Peter Gluckman, presidente de la Red Internacional de Asesoramiento Científico Gubernamental. “Los países que, objetivamente, han manejado mejor la pandemia son aquellos que tomaron decisiones tempranas de encierro, que han tenido una experiencia previa similar, por ejemplo con el SARS, y quienes reconocieron la ciencia como clave para la toma de decisiones".

¿Qué les preocupa ahora?

Las pandemias futuras (28%) y el cambio climático (21%) encabezan la lista de desastres que, en opinión de los investigadores, pueden mitigarse con la ayuda de la ciencia. “Debemos pensar en cómo podemos cambiar fundamentalmente nuestra relación con el mundo natural. Lo único positivo que podemos sacar de esta pandemia es que podría ser el catalizador de dicho cambio e inculcar un mayor sentido de urgencia y responsabilidad”, advierten.

Por otro lado, les preocupa la “codivización” de la financiación, es decir, que la inversión en investigación alrededor de la pandemia deje sin fondos a otras áreas de estudio esenciales. De hecho, casi la mitad (47%) de los encuestados cree que habrá menos fondos disponibles en el futuro como resultado de la Covid-19, lo que indica un impacto potencialmente duradero en el panorama de la investigación científica.