Rafael Crespo, el médico con coronavirus que no abandonó a sus pacientes

Doctor de atención primaria, padece la enfermedad, está en cuarentena y sigue haciendo seguimiento telefónico de sus vecinos que sufren el virus

Estamos sufriendo días inmersos en una sucesión de noticias preocupantes, desesperanzadoras, pesimistas. Y parece que aún nos quedan más jornadas con cifras peores. Casi una semana después de que Pedro Sánchez decretase el inicio del estado de alarma y con España desde entonces confinada y sumando centenares de nuevos contagios (y fallecimientos) al día, los ánimos empiezan a decaer. Sin embargo, y por fortuna, hay gente que rompe la tónica, celebra cada nuevo paciente que es dado de alta y se queda con el lado bueno que puede dejar la pandemia cuando de una vez por todas nos abandone. Que no es otra cosa que hacernos recuperar la humanidad. En este grupo de personas está Rafael Crespo, médico de familia en atención primaria en Santo Domingo de la Calzada, uno de los municipios más bellos (y envejecidos y despoblados) de La Rioja. Su ejemplo inspira y emociona a partes iguales.

Lleva años viendo a los mismos pacientes, más de la mitad mayores de 65 años, y se sabe casi de memoria sus historiales clínicos. Por eso el coronavirus no iba a frenar su implicación con sus vecinos. Porque, sí, Crespo dio hace días positivo en las pruebas de Covid-19. Aunque por razones obvias no ha podido trasladar la consulta a su casa (ni siquiera tiene contacto con su familia, con los que comparte techo), eso no le ha impedido continuar el seguimiento de sus pacientes por vía telefónica. También firmar altas, bajas o hacer recetas. «Empecé el martes, cuando me habilitaron la posibilidad de conectarme a la aplicación informática desde casa», cuenta en una conversación con LA RAZÓN. «Tenemos que echar todos una mano y poner un poco de nuestra parte para poder solucionar el problema», dice. El virus no ha quemado sus ansias por ayudar a los demás.

Superando la enfermedad

Por suerte, va superando poco a poco la enfermedad y dejando atrás los síntomas. «Estoy perfectamente, confinado en mi habitación para no contagiar al resto», explica. Parte de su «medicina» se la dan sus propios pacientes con su agradecimiento por continuar estando pendiente de ellos en su convalecencia. «De eso se trata. Agradecen que les llame yo y no otro porque ya me conocen. Así puedo seguir la evolución de los enfermos crónicos y remarcar las medidas de prevención frente al coronavirus», subraya.

Y es que, por desgracia, Santo Domingo de la Calzada no ha escapado del azote del virus de Wuhan. «Nuestra zona básica de salud ha sido muy golpeada, hay bastantes pacientes ingresados y muchos ancianos en la Unidad de Cuidados Intensivos. Algunos ya ni eso. De mis pacientes, algunos están confinados, pero no se les ha realizado las pruebas. Aunque por los síntomas que presentan son casos claramente sospechosos», narra. Sin embargo, la población está haciendo todo lo que está en su mano para tratar de contener el brote: «Por la información que me han transmitido los alcaldes, sí que la gente se está quedando en casa. Es cierto que en los pueblos se suelen seguir más las recomendaciones porque hay gente muy mayor que se han acostumbrado a vivir épocas precarias».

La colaboración vecinal está resultado vital, tanto que ya son pocos los ancianos que se encuentran solos. «Se han encargado sus familias de ellos. Los que no tienen hijos se han ido con sus sobrinos. Los servicios sociales también están haciendo una labor excelente», afirma. Tampoco se corta a la hora de dedicar palabras de agradecimiento y elogio a los farmacéuticos, un pilar fundamental para los mayores a la hora de superar esta crisis: «La farmacia del pueblo funciona muy coordinada con nosotros. Su labor es importantísima, ya que llevan los medicamentos a casa de los pacientes. Lo hacen siempre, pero ahora se hace aún más necesario». Mientras se recupera para volver a la primera línea de batalla, Rafael Crespo seguirá siendo el mejor apoyo para sus vecinos al otro lado del teléfono.